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El Camino de Santiago y su atracción

Cuántas veces nos hemos preguntado qué tiene el Camino que tanta gente de todas partes del mundo lo tiene en su listado de cosas pendientes para hacerlo, al menos una vez en la vida, y que una vez que lo realizan, les engancha por diferentes motivos. 

Partimos de la base que no todo el mundo realiza el Camino de Santiago con las mismas motivaciones. El significado de dicha ruta ha evolucionado con el devenir de los tiempos y con la sociedad actual, no siendo única y exclusivamente el factor religioso la motivación principal. Cada uno puede realizar el Camino por diferentes motivos: religiosos, culturales, gastronómicos, turísticos, deportivos, etc.

Sea por lo que fuere, el Camino es una experiencia de vida que no te dejará indiferente y en el que cada uno experimentará diferentes sensaciones. Muchos podrán contarte cómo es el Camino, pero lo que está claro es que hay vivirlo en primera persona, porque la realidad supera con creces la leyenda del Camino.

El Camino trata de experiencias vividas, no son sólo las fotografías lo que recordaremos, sino los buenos momentos en compañía de otros peregrinos de diferentes culturas y países, la ayuda y acogida recibida, el trato humano y cercano de sus gentes, el contacto con la naturaleza., el encontrarse a uno mismo y sentir paz interior. Todo esto dejará tu mente liberada y sacará lo mejor de uno mismo.

El Camino está envuelto de estas sensaciones y energías positivas de tantos y tantos peregrinos que durante siglos lo han recorrido. Quien inicia el Camino hasta Santiago de Compostela lo hace cargado de ilusiones, esperanzas, buena energía, etc.. Esto es, precisamente, lo que el peregrino siente y queda impregnado de ello. El Camino es “pura vida” que va desde sus ríos, las laderas de sus montañas, las hojas de los árboles, sus piedras etc.

Creemos aconsejable que cada persona, aunque vaya con un grupo de personas numeroso, hagan su “propio Camino”, a su ritmo, no al de los demás.

El Camino nos ofrece tiempo y momento para todo lo que busquemos, tiempo de conocer “compañeros de Camino”, pensar, hacer fotografías, visitar monumentos de interés en la ruta, compartir experiencias y vivencias, etc.

Aconsejamos no tener prisa en finalizar las etapas para llegar muy pronto a final de las mismas, pues habrá que recordar que lo fundamental del Camino está en sí mismo, y no en llegar al final.

El valor del Camino y de la Vida, no está en lo que andas, en lo que descubres, o en lo que se te da; el valor del Camino está en el amor que en tu andadura ofreces.

El Camino es una búsqueda y una fascinación para el universo de los sentidos.

Pero no nos equivoquemos peregrinos la llegada a Santiago de Compostela no es el final, sino el término de una jornada que da comienzo al Verdadero Camino.

Contra la rutina y el estrés, el Camino de Santiago tiene una función terapéutica. Pruébalo y cuéntanos la experiencia!. Consulta nuestras rutas a pie o en bicicleta y VIVE TU VERDADERO CAMINO DE SANTIAGO!