El Camino del Norte transita entre el mar y la montaña, de gran belleza monumental, en las que la tradición jacobea ha dejado su marcada huella, a lo largo de la historia.

El verde de sus valles y los numerosos ríos que la jalonan, así como sus acentuadas tradiciones culturales, marineras, gastronómicas y ganaderas, son otro de los argumentos principales para recorrer esta ruta del Camino de Santiago.

De orografía accidentada, aunque no demasiado exigente. El itinerario transcurre en un ambiente muy agradable, predominantemente rural, salpicado de numerosas zonas arboladas y cursos de agua, finalizando las etapas en bellas ciudades llenas de historia.