Sobrado dos Monxes es una pequeña localidad gallega cargada de historia en pleno Camino del Norte de Santiago. Situada en la provincia de A Coruña, su identidad está estrechamente ligada al famoso Monasterio de Santa María que domina el pueblo. 

A pesar de su reducido tamaño, ofrece al peregrino todos los servicios básicos necesarios para finalizar una etapa sin contratiempos. De hecho, en la actualidad sigue siendo un importante lugar de espiritualidad y acogida de peregrinos

Indistintamente recorras el Camino por tu cuenta o mediante viajes camino de Santiago organizados, merece la pena conocer qué ver en Sobrado y sus alrededores. Siempre, pensando desde la perspectiva del caminante.

 

¿Por qué elegir el Camino del Norte? Comparativa de rutas jacobeas

Existen múltiples rutas jacobeas para llegar a Santiago de Compostela, cada una con su propio carácter, historia y nivel de exigencia. Elegir una u otra depende del tipo de experiencia que busques como peregrino: espiritual, cultural, natural o física. A continuación, comparamos las principales rutas del Camino de Santiago para ayudarte a decidir cuál se adapta mejor a tu motivación personal:

 

Camino Francés: la ruta clásica y más concurrida

El Camino Francés es la vía por excelencia. Recorre cerca de 800 km desde Saint-Jean-Pied-de-Port, en la vertiente francesa de los Pirineos, hasta Santiago de Compostela. Es la más conocida, más transitada (concentra alrededor del 70% de los peregrinos cada año) y mejor equipada en cuanto a señalización y servicios. 

El trazado atraviesa lugares emblemáticos como Roncesvalles, Pamplona, Logroño, Burgos, León, Astorga y O Cebreiro, antes de adentrarse en Galicia por el interior. Esta ruta está impregnada de historia, cultura y arte románico, y permite una mayor socialización entre caminantes, aunque en temporada alta puede resultar masificada.

 

Camino Portugués: espiritualidad y cercanía atlántica

El Camino Portugués es la segunda ruta en popularidad. Parte habitualmente desde Oporto (240 km), y puede recorrerse por dos variantes: el camino interior, más tradicional, y el Camino Portugués por la costa, cada vez más elegido por quienes buscan el mar como compañero de ruta. Pasa por localidades llenas de encanto como Viana do Castelo, Caminha, A Guarda, Oia, Baiona y Vigo.

Este trazado destaca por su belleza natural, clima templado y por recorrer tranquilas villas marineras y paisajes costeros únicos. 

 

  • Si deseas conocer más, puedes explorar el itinerario completo del Camino portugués desde Oporto a A Guarda, una opción ideal para quienes desean unir naturaleza, patrimonio y gastronomía atlántica

 

  • Desde A Guarda, la ruta se adentra en Galicia. El Camino desde a Guarda a Santiago permite descubrir una Galicia marinera y hospitalaria hasta llegar a Compostela.

 

Su dificultad es media-baja, lo que la hace accesible para principiantes, y la oferta de alojamientos y servicios ha crecido mucho en los últimos años.

 

Camino Primitivo: el más antiguo y montañoso

El Camino Primitivo es considerado la ruta original del peregrinaje, seguido por el rey Alfonso II en el siglo IX desde Oviedo. Su recorrido, de unos 315 km, atraviesa el corazón de las montañas asturianas y gallegas, por lo que es uno de los más exigentes físicamente

También es menos transitado, lo que garantiza una experiencia más íntima y silenciosa. A cambio del esfuerzo, el peregrino es recompensado con paisajes espectaculares, aldeas rurales llenas de autenticidad y un sentido muy puro del Camino.

 

Camino Inglés: desde las rías gallegas

El Camino Inglés fue durante siglos la ruta usada por peregrinos procedentes del norte de Europa, que llegaban por barco a los puertos de Ferrol o A Coruña. Hoy en día, su recorrido se puede comenzar desde Ferrol (120 km, la distancia mínima para obtener la Compostela) o desde A Coruña (75 km, combinable con una acreditación religiosa para quienes no alcancen el mínimo).

Es un camino breve pero intenso, con muchas subidas y bajadas, y tramos que atraviesan bosques, ríos y pequeñas aldeas. Al ser íntegramente gallego, tiene una identidad propia y es ideal para quien dispone de pocos días pero quiere vivir una experiencia completa. Su ambiente es tranquilo y su nivel de exigencia es moderado, por lo que también es recomendable como primer contacto con el Camino.

¿Qué hace especial entonces al Camino del Norte? A continuación destacamos algunos motivos:

 

  • Paisajes costeros impresionantes: recorre toda la cornisa cantábrica desde Irún hasta Galicia. Ofrece una experiencia escénica única, alternando playas, acantilados y bosques verdes durante buena parte del trayecto. En verano tiene la ventaja de pasar por numerosas playas donde refrescarse, algo difícil de encontrar en otras rutas más interiores. 

 

 

  • Menos masificado y más auténtico: alrededor de un 7% de los peregrinos escogen esta ruta. Esto se traduce en etapas más tranquilas y pueblos menos saturados, ideales para quienes buscan soledad y autenticidad. Aunque su popularidad ha crecido (más de 20.000 peregrinos en 2022), sigue siendo una ruta relativamente poco concurrida.

 

    • El peregrino aquí disfruta de una camaradería más íntima y descubre joyas escondidas que pasan desapercibidas en otros caminos, como el propio monasterio de Sobrado dos Monxes.

 

  • Desafío y variedad para peregrinos experimentados: esta alternativa se considera de dificultad media. Presenta etapas largas con desniveles constantes, lo que supone un reto físico mayor que el llano Camino Portugués o tramos del Francés. Es ideal para peregrinos con algo de experiencia que deseen combinar la aventura con la espiritualidad. 

 

    • A cambio del esfuerzo, el recorrido recompensa con parajes vírgenes, aldeas pesqueras pintorescas y la satisfacción de recorrer una ruta histórica. Por su perfil rompe-piernas es comparable en exigencia al Camino Primitivo, aunque sin llegar a los tramos de alta montaña de éste.

 

  • Riqueza cultural y gastronómica del norte de España: esta ruta atraviesa regiones de fuerte personalidad: País Vasco, Cantabria, Asturias y Galicia. El peregrino podrá saborear desde pintxos vascos hasta fabada asturiana, quesos y mariscos gallegos – una verdadera ruta gastro-cultural. 

 

    • Ciudades como San Sebastián, Bilbao o Santander ofrecen un patrimonio diferente al del interior. Si bien tiene un patrimonio artístico más disperso, cuenta con hitos notables en su recorrido (iglesias, monasterios, cascos históricos en ciudades costeras).

 

Qué ver en Sobrado dos Monxes

Sobrado dos Monxes forma parte de la recta final del Camino del Norte. De hecho, desde aquí parte la última etapa propia de esta ruta, que tras 22 km llega a Arzúa y se junta allí con el Camino Francés. Por ello, muchos peregrinos alcanzan el lugar con la emoción de estar ya muy cerca de Santiago (a unos 70 km de la meta). 

Aunque es un lugar pequeño y apartado de grandes carreteras, atesora puntos de interés vinculados a su rica historia monástica y entorno natural. A continuación, destacamos sus visitas imprescindibles:

 

Monasterio de Santa María de Sobrado

El Monasterio de Santa María de Sobrado dos Monxes es, sin duda, el gran protagonista del pueblo. 

Fundado originalmente en el siglo X, alcanzó su relevancia cuando se integró en la Orden del Císter en 1142. Fue el primer monasterio cisterciense de la Península Ibérica y uno de los más poderosos de Galicia en la Edad Media. 

Sus muros vieron siglos de esplendor y decadencia: tras prosperar en los siglos XII-XIII, sufrió abandono con la Desamortización de 1834, quedando en ruinas durante más de un siglo. A mediados del siglo XX renació la vida monástica. En 1954 comenzó su reconstrucción y en 1966 una nueva comunidad de monjes regresó al clausura, devolviendo la espiritualidad a Sobrado.

Arquitectónicamente, el conjunto es una joya del barroco gallego. Su imponente fachada principal, finalizada a finales del siglo XVII, causa admiración por la grandeza de sus líneas. En el interior, el monasterio conserva espacios de gran interés: La iglesia de Santa María (planta de cruz latina, con elementos del templo original del siglo X), una sacristía renacentista del XVI y varios claustros. 

Uno de ellos es el Claustro de los Peregrinos, construido en el siglo XVIII, reflejo de la histórica vocación de acogida a los caminantes en este cenobio. Pasear por sus salas y patios es como viajar al pasado: la cocina monacal, la sala capitular y otros rincones trasladan al visitante a épocas remotas. 

Hoy en día, el monasterio sigue vivo. Está habitado por monjes benedictinos que cuidan el lugar, y además ofrece hospedería para peregrinos dentro del propio recinto. 

 

Lagoa de Sobrado

Muy cerca del monasterio se encuentra la Laguna de Sobrado. Este humedal es uno de los enclaves naturales más destacados de la zona por su abundante flora y fauna acuática, hasta el punto de estar protegido dentro de la Red Natura 2000 europea. 

Lo que muchos peregrinos quizá desconocen es que no se trata de un lago natural, sino artificial: fue creado en el siglo XV mediante una represa construida por los monjes para disponer de un gran estanque. 

La laguna cubre unas 10 hectáreas de superficie y, con el tiempo, se ha naturalizado convirtiéndose en refugio de numerosas aves acuáticas. Actualmente es gestionada con fines de conservación (desde 1992 pertenece a la Sociedad Gallega de Historia Natural). 

Existe un sencillo sendero alrededor del agua, ideal para descansar las piernas tras la etapa y disfrutar de la observación de patos, garzas y otra avifauna local. 

 

Campamento romano da Ciadella

Otro punto de interés histórico en las inmediaciones es el Campamento romano de A Ciadella. Se trata de los restos arqueológicos de un antiguo asentamiento militar romano, ubicado muy cerca de la aldea y la iglesia de Ciadella, a unos pocos kilómetros de Sobrado. 

En época imperial este lugar albergó la unidad Cohors I Celtiberorum, prueba de la presencia romana en la Galicia interior. Hoy pueden apreciarse las ruinas de la fortificación restos de las murallas e indicios del foso defensivo que la rodeaba.  Las primeras excavaciones se realizaron en 1934, sacando a la luz torreones, muros e incluso un megalito reutilizado en la estructura. 

El yacimiento, declarado Bien de Interés Cultural, pertenece desde 1990 a la Xunta de Galicia y cuenta con paneles informativos para el visitante. Si bien está algo alejado del Camino principal, algunos peregrinos se desvían brevemente para conocer este vestigio romano que añade contexto histórico al viaje. 

 

Tradiciones y gastronomía de Sobrado

A pesar de su modestia, Sobrado dos Monxes mantiene vivas varias tradiciones culturales y gastronómicas que enriquecen la experiencia del peregrino. A continuación exploramos sus costumbres más destacadas, desde la mesa hasta las festividades anuales, siempre pensando en lo que puede interesar al caminante.

 

Gastronomía local

Como buen pueblo gallego, Sobrado deleita al visitante con los sabores típicos de la región. 

Uno de sus productos estrella es el queso Arzúa-Ulloa, un delicioso queso de leche de vaca con denominación de origen protegida que se elabora en toda la comarca. De textura cremosa y sabor suave, este queso suele encantar a los peregrinos; se puede probar solo o acompañado de pan rústico, y marida perfectamente con los vinos gallegos blancos o tintos jóvenes. 

También es frecuente encontrar la ternera gallega en los menús del pueblo, pues la carne de res con indicación geográfica protegida es orgullo local. Muchos bares ofrecen el tradicional caldo gallego o empanadas caseras para entrar en calor y reponer energías.

En cuanto a celebraciones culinarias, la más importante es la Feria de la Trucha (Feira da Troita), un evento gastronómico que se celebra hacia el 10 de agosto. Durante esa fiesta, los vecinos montan puestos de comida y artesanía, amenizados con música y danzas. El plato protagonista es la trucha a la montañesa, especialidad local consistente en truchas de río guisadas con tocino y especias picantes.

Otra cita singular es la Festa do Pan, una celebración dedicada al pan tradicional del pueblo. Este evento rinde homenaje a la larga tradición panadera de la localidad, con exhibiciones de elaboración artesanal, degustaciones y folclore popular. Los peregrinos coincidentes con esta fiesta podrán disfrutar de música y bailes mientras saborean diferentes tipos de pan gallego cocido en horno de leña. 

Por último, no podemos olvidar el capítulo dulce: aquí es posible encontrar las tradicionales melindres y almendrados gallegos, o tartas caseras en la panadería local, perfectos para acompañar un café tras la etapa. 

 

Fiestas y costumbres locales

En el calendario festivo de Sobrado destacan algunas celebraciones patronales y costumbristas de interés para los caminantes curiosos. 

La Festividad de San Pedro, patrón de Sobrado dos Monxes, tiene lugar cada año el 29 y 30 de junio. Durante esos días el pueblo se engalana y se organizan misas solemnes, verbenas populares con música en vivo y otras actividades comunitarias. 

A lo largo del año se celebran también diversas romerías y fiestas tradicionales en las parroquias del municipio. Por ejemplo, a mediados de septiembre es típica la fiesta de la Virxe dos Dolores, en la que los sobradenses honran a la Virgen de los Dolores con actos religiosos y eventos populares. 

Cabe mencionar además la acogedora tradición monástica que pervive en Sobrado. Los monjes del monasterio mantienen sus rituales de oración diarios abiertos a quien desee participar. Muchos peregrinos asisten a la misa vespertina cantada en el monasterio, conocida por sus emotivos cantos gregorianos que resuenan bajo las bóvedas de piedra. 

Este oficio religioso al atardecer, sencillo y lleno de espiritualidad, se ha convertido casi en una “atracción” para el peregrino. Ofrece un momento de introspección y conexión con la esencia del Camino en un entorno único. 

En resumen, Sobrado dos Monxes puede no ser un gran centro turístico, pero para el peregrino del Camino de Santiago resulta un lugar muy especial. Su imponente monasterio, sus parajes naturales serenos, y sus tradiciones vivas ofrecen justo lo que el caminante necesita en este tramo final: calma, cultura y calor humano

Al llegar aquí sentirás que cada piedra y cada persona tiene una historia que compartir – una historia ligada al Camino. Disfruta de sus sencillos encantos, repón fuerzas con su gastronomía casera, participa en sus costumbres si la ocasión lo permite, y continúa tu ruta sabiendo que este rincón de Galicia habrá dejado huella en tu peregrinación. ¡Buen Camino!