
El eco de unas sandalias sobre el polvo de antiguos caminos resuena a través de los siglos. Son los pasos de un hombre que, con la fuerza de su fe y la elocuencia de su palabra, transformó el curso de la historia. Hablamos de Pablo de Tarso, el Apóstol de los Gentiles, cuya incansable labor misionera por las tierras de Asia Menor —la actual Turquía— sentó las bases del cristianismo en Occidente.
Hoy, seguir sus huellas se ha convertido en, junto con el Camino de Santiago, una de las rutas de peregrinación más fascinantes y profundas que un viajero espiritual puede emprender.
Para el peregrino de hoy, esta ruta se presenta como una aventura de descubrimiento. No es solo un viaje físico a través de paisajes sobrecogedores y ruinas que narran historias milenarias, sino también una inmersión en los orígenes mismos de la fe cristiana. Es una oportunidad para conectar con la esencia del peregrinaje: el viaje interior, la reflexión y el encuentro con una historia que ha moldeado nuestra civilización.
En Mundiplus, especializados en acompañar al peregrino en su camino, entendemos esa búsqueda de sentido y trascendencia. Por ello, queremos darte una información completa sobre esta ruta con tanto en común.
Índice de contenidos
- 1 ¿Quién fue San Pablo y por qué es tan relevante?
- 2 La Ruta de San Pablo en Turquía: un viaje a los orígenes del cristianismo
- 3 La Ruta de San Pablo frente al Camino de Santiago: dos peregrinaciones, un mismo espíritu
- 4
- 5 Etapas y lugares imprescindibles en la Ruta de San Pablo
- 6 Consejos prácticos para el peregrino en la Ruta de San Pablo
- 7 Un viaje que transforma
¿Quién fue San Pablo y por qué es tan relevante?

Para comprender la magnitud de esta ruta, es esencial conocer a su protagonista. Saulo de Tarso, un ciudadano romano de ascendencia judía y fariseo devoto, fue inicialmente un acérrimo perseguidor de los primeros cristianos. Sin embargo, su vida dio un giro radical en el camino a Damasco, donde una visión de Jesucristo resucitado lo transformó en el más ferviente de sus apóstoles.
A partir de ese momento, bajo el nombre de Pablo, dedicó su existencia a una misión titánica: llevar el mensaje del Evangelio más allá de las fronteras del judaísmo, abriéndolo a los «gentiles», es decir, a todos los pueblos no judíos del Imperio Romano.
Sus tres grandes viajes misioneros, documentados en los Hechos de los Apóstoles y en sus propias epístolas del Nuevo Testamento, lo llevaron a recorrer miles de kilómetros por mar y tierra. Fue en Asia Menor donde fundó algunas de las primeras y más importantes comunidades cristianas en ciudades como Antioquía, Éfeso, Iconio o Listra.
Su legado no solo reside en la geografía que recorrió, sino en su teología, que articuló conceptos fundamentales del cristianismo y cuyas cartas siguen siendo una fuente de inspiración y estudio. Peregrinar tras sus pasos es, en definitiva, caminar sobre los cimientos de la fe cristiana.
La Ruta de San Pablo en Turquía: un viaje a los orígenes del cristianismo

La Ruta de San Pablo no es un único camino señalizado y unificado como el Camino de Santiago, sino un concepto que engloba los itinerarios de sus viajes por Turquía.
Sin embargo, en los últimos años se ha popularizado el «St. Paul Trail», un sendero de larga distancia de aproximadamente 400 kilómetros que recrea una parte de su primer viaje misionero. Esta ruta, marcada con señales rojas y blancas, se extiende desde Perge, en la costa mediterránea, hasta Antioquía de Pisidia (cerca de la actual Yalvaç), en el interior de la península de Anatolia.
Este sendero ofrece una experiencia de senderismo espectacular. Atraviesa las majestuosas montañas Tauro, valles frondosos, cañones impresionantes y aldeas rurales donde la hospitalidad turca se manifiesta en su máxima expresión.
Pero más allá del desafío físico, el verdadero valor de la ruta reside en su poder evocador. Cada etapa nos acerca a los lugares donde Pablo predicó, sufrió persecución y sembró las semillas de una fe que cambiaría el mundo. Es una oportunidad única para leer sus epístolas en los mismos escenarios que las inspiraron, dotando a las palabras de una nueva dimensión de significado.
El recorrido está salpicado de tesoros arqueológicos de primer orden. Ciudades antiguas como Perge, con sus puertas romanas y su avenida columnada, o Aspendos, con su teatro extraordinariamente conservado, nos transportan a la época del Imperio Romano. Más adelante, el sendero nos lleva a Adada, un enclave romano perdido en las montañas. Finalmente, a las ruinas de Antioquía de Pisidia, donde el apóstol pronunció uno de sus primeros y más importantes sermones.
Caminar por estas ruinas es sentir la historia bajo nuestros pies, imaginar el bullicio de sus calles y la revolucionaria novedad del mensaje que resonó entre sus muros hace dos milenios.
Etapas del St. Paul Trail
- Primera etapa: Perge → Kurşunlu (13 km)
- Segunda etapa: Kurşunlu → Akçapınar (29 km)
- Tercera etapa: Akçapınar → Pednelissos → Kozan (20 km)
- Cuarta etapa: Kozan → Pednelissos → Pinargözü (21 km)
- Quinta etapa: Beşkonak (Puente Romano) → Selge (18 km)
- Sexta etapa: Selge → Çaltepe (21 km)
- Séptima etapa: Çaltepe → Değirmenözü (16 km)
- Octava etapa: Değirmenözü → Çukurça → Kesmeköy (21 km)
- Novena etapa: Kesmeköy → Kasımlar (18 km)
- Décima etapa: Tota Yaylası → Adada → Sağrak (23 km)
- Undécima etapa: Adada → Sipahiler → Serpilköy (28 km)
- Duodécima etapa: Serpilköy → Eğirdir (37 km)
- Decimotercera etapa: Eğirdir → Bağören (26 km)
- Decimocuarta etapa: Bağören → Barla (19 km)
- Decimoquinta etapa: Barla → Dikmen Çiftliği (22 km)
- Decimosexta etapa: Kemer → Aşağıtırtar (21 km)
- Decimoséptima etapa: Aşağıtırtar → Sücüllü (31 km)
- Decimoctava etapa: Sücüllü → Antioch of Pisidia (11 km)
La Ruta de San Pablo frente al Camino de Santiago: dos peregrinaciones, un mismo espíritu
Para el peregrino familiarizado con las diversas rutas jacobeas, abordar la Ruta de San Pablo supone una experiencia diferente pero complementaria.
Ambas peregrinaciones comparten un profundo núcleo espiritual, pero sus características y contextos presentan contrastes que enriquecen la vivencia del caminante. Si el Camino de Santiago es un tapiz tejido con siglos de tradición cristiana europea, la Ruta de San Pablo es un viaje a la misma fuente, a la era apostólica donde todo comenzó.
Una de las principales diferencias radica en la infraestructura. Mientras que el Camino de Santiago cuenta con una densa red de alojamientos, señalización constante y servicios adaptados al peregrino, la Ruta de San Pablo es una experiencia más agreste y solitaria. Requiere una mayor planificación en cuanto a alojamiento —que combina pequeñas pensiones en pueblos, casas de huéspedes y acampada— y una navegación más atenta, siendo muy recomendable el uso de GPS.
El paisaje también ofrece un contraste fascinante. Las verdes colinas de Galicia o las llanuras de Castilla tienen su contraparte en las escarpadas cumbres de las montañas Tauro y la belleza serena del lago Eğirdir.
La herencia cultural también es distinta. Si en España encontramos catedrales góticas y monasterios románicos, en Turquía el peregrino se sumerge en un mundo de ruinas grecorromanas, basílicas bizantinas y mezquitas otomanas. La unión de todas estas son testimonio de las múltiples capas de historia que conforman el país.
Sin embargo, el espíritu que anima a ambos caminos es el mismo. La superación personal, la camaradería que surge espontáneamente con otros viajeros, la reflexión que propicia el caminar y la conexión con algo que nos trasciende son elementos universales del peregrinaje.
Quien ha experimentado la satisfacción de llegar a la Plaza del Obradoiro tras completar el Camino de Santiago desde Gijón, o ha sentido la historia bajo sus pies recorriendo el Camino de Santiago desde Logroño, reconocerá esa misma emoción al contemplar las ruinas de Éfeso al atardecer. De igual modo, la perseverancia necesaria para completar etapas exigentes, como las que se encuentran en el Camino de Santiago desde Burgos, es la misma que se requiere para ascender las cimas del Tauro, forjando un carácter resiliente en el peregrino.

Etapas y lugares imprescindibles en la Ruta de San Pablo
Aunque la ruta completa es extensa, muchos peregrinos optan por recorrer secciones específicas o visitar los enclaves más significativos. A continuación, destacamos algunos de los lugares que ningún seguidor de los pasos del Apóstol debería perderse:
Tarso, la cuna del Apóstol
Ciudad natal de Saulo, la actual Tarsus es hoy una bulliciosa ciudad turca. Aunque quedan pocos vestigios de la época romana, se puede visitar el «Pozo de San Pablo», un antiguo pozo de una casa que la tradición asocia con su lugar de nacimiento. Es el punto de partida emocional de cualquier peregrinación paulina.
Perge y Aspendos, las puertas de Panfilia
Perge es el punto de inicio oficial del St. Paul Trail. Sus ruinas, que incluyen una avenida columnada, un estadio y unas termas, ofrecen una magnífica introducción a la grandeza de las ciudades romanas de la región. Muy cerca, el teatro de Aspendos, con una acústica y un estado de conservación casi perfectos, nos permite imaginar a miles de ciudadanos asistiendo a representaciones hace dos milenios.
Antioquía de Pisidia, el discurso que lo cambió todo
Situada cerca de la moderna Yalvaç, esta antigua ciudad es uno de los lugares más importantes en la historia del cristianismo primitivo. Fue aquí, en la sinagoga local, donde Pablo pronunció su primer gran discurso (Hechos 13, 14-41), abriendo por primera vez de forma explícita la puerta de la fe a los no judíos. Las ruinas de la basílica construida en su honor y el acueducto romano son sobrecogedoras.
Iconio, Listra y Derbe: el corazón de Licaonia
Estas tres ciudades, hoy en la moderna provincia de Konya, fueron visitadas por Pablo y Bernabé en su primer viaje. En Iconio (Konya), predicaron con gran éxito, pero también encontraron una fuerte oposición. En Listra, sanó a un cojo, lo que llevó a la multitud a confundirlos con los dioses Júpiter y Mercurio. Estos episodios, llenos de dramatismo, cobran vida al visitar los yacimientos arqueológicos.
Éfeso, la metrópolis de Asia Menor:
Aunque no forma parte estricta del St. Paul Trail, Éfeso es una visita absolutamente imprescindible. Pablo vivió y predicó aquí durante casi tres años en su tercer viaje misionero. Pasear por su calle de mármol, admirar la imponente fachada de la Biblioteca de Celso o sentarse en las gradas de su inmenso teatro —donde el platero Demetrio instigó una revuelta contra el apóstol— es una de las experiencias más memorables de Turquía.
Cerca de allí, la Casa de la Virgen María, un lugar de peregrinación tanto para cristianos como para musulmanes, añade una profunda resonancia espiritual a la visita.
Las Siete Iglesias del Apocalipsis: un eco paulino en el fin de los tiempos
Un peregrinaje por Asia Menor tras los pasos de San Pablo encuentra un complemento perfecto y casi obligado en el recorrido por las Siete Iglesias del Apocalipsis.
Estas siete comunidades cristianas fueron las destinatarias del libro de la Revelación, escrito por el apóstol Juan desde su exilio en la cercana isla de Patmos. No es una coincidencia que estas iglesias se encontraran en esta región; su existencia y vitalidad fueron, en gran medida, un resultado directo de la labor evangelizadora previa.
Cada una de estas comunidades recibió una carta específica de Juan, con alabanzas, advertencias y promesas. Visitar sus emplazamientos hoy añade una capa de profundidad escatológica y pastoral al viaje paulino:
- Éfeso: la iglesia principal, elogiada por su perseverancia pero advertida por haber perdido su «primer amor».
- Esmirna (Izmir): una comunidad perseguida, animada a permanecer fiel hasta la muerte para recibir la corona de la vida.
- Pérgamo (Bergama): elogiada por su fe, pero criticada por tolerar falsas doctrinas en su seno.
- Tiatira (Akhisar): reconocida por sus buenas obras, pero amonestada por su tolerancia hacia la profetisa «Jezabel».
- Sardis (Sart): una iglesia que tenía fama de estar viva, pero que en realidad estaba muerta, instada a despertar.
- Filadelfia (Alaşehir): elogiada por su fidelidad a pesar de su poca fuerza, con la promesa de una puerta abierta que nadie podría cerrar.
- Laodicea (cerca de Denizli): la famosa iglesia «tibia», ni fría ni caliente, reprendida por su autosuficiencia material y su ceguera espiritual.
Recorrer estos lugares es ser testigo de la historia completa de la Iglesia primitiva en Asia Menor, desde la semilla plantada por Pablo hasta los desafíos y triunfos de las generaciones siguientes, enmarcados en la visión profética de San Juan. Es un diálogo fascinante entre la misión y la perseverancia, entre el inicio del camino y la promesa del destino final.
Consejos prácticos para el peregrino en la Ruta de San Pablo

Emprender la Ruta de San Pablo requiere una preparación más exhaustiva que otras rutas de peregrinación más consolidadas. Aquí te ofrecemos algunos consejos clave para que tu experiencia sea segura y enriquecedora:
- Mejor época para viajar:
- La primavera (de abril a junio) y el otoño (de septiembre a octubre) son, con diferencia, las mejores estaciones. Las temperaturas son suaves y agradables para caminar, y el paisaje se muestra en todo su esplendor, ya sea cubierto de flores silvestres en primavera o con los colores ocres del otoño.
- El verano puede ser extremadamente caluroso, especialmente en las zonas de baja altitud.
- El invierno trae consigo nieve y frío en las montañas, dificultando el paso por muchas secciones.
- Equipamiento esencial:
- Calzado adecuado: unas botas de senderismo resistentes y ya amoldadas son imprescindibles. El terreno es variado y a menudo rocoso.
- Navegación: no confíes únicamente en la señalización. Es fundamental llevar un dispositivo GPS con los tracks de la ruta, una aplicación de mapas en el móvil y, si es posible, un mapa y brújula como respaldo.
- Ropa por capas: el clima en la montaña puede cambiar rápidamente. Viste por capas para poder adaptarte a las variaciones de temperatura.
- Agua y comida: las fuentes de agua y los lugares para comprar comida son escasos en muchas etapas. Planifica bien tus necesidades y lleva siempre más agua de la que crees que vas a necesitar.
- Alojamiento: reserva con antelación en las pequeñas pensiones de los pueblos. Si planeas hacer las secciones más remotas, necesitarás llevar una tienda de campaña ligera y un saco de dormir.
- Seguridad y cultura:
- Perros pastores: en las zonas rurales es común encontrar perros pastores que protegen los rebaños. Suelen ser grandes e intimidantes. La recomendación es no acercarse al ganado, moverse con calma y no hacer movimientos bruscos. Si un perro se acerca ladrando, mantén la calma y aléjate lentamente sin darle la espalda.
- Hospitalidad: el pueblo turco es conocido por su hospitalidad. Es probable que te inviten a tomar un té (çay) en las aldeas. Acepta con una sonrisa; es una oportunidad maravillosa para interactuar con la cultura local.
- Respeto: Turquía es un país de mayoría musulmana. Viste con modestia, especialmente si visitas mezquitas. Aprender algunas palabras básicas en turco, como «merhaba» (hola) y «teşekkür ederim» (gracias), será muy apreciado.
Un viaje que transforma

La Ruta de San Pablo es mucho más que un simple trekking de larga distancia. Es una peregrinación en el sentido más profundo de la palabra: un viaje que nos saca de nuestra zona de confort y nos sumerge en un paisaje físico e histórico de una riqueza abrumadora. Es caminar por calzadas romanas que sintieron los pasos del Apóstol, es contemplar las estrellas en el silencio de las montañas Tauro y es sentir la conexión con dos milenios de historia de la fe.
Esta ruta ofrece un contrapunto perfecto a otras grandes rutas de peregrinación. Es una invitación a la aventura, a la introspección y al descubrimiento de los cimientos sobre los que se construyó el cristianismo. Es, en definitiva, una oportunidad para seguir las huellas de un gigante de la historia y, en el proceso, encontrarnos a nosotros mismos. Un viaje que, sin duda, dejará una huella imborrable en el alma de quien se atreva a emprenderlo.





