Si estás planificando recorrer el Camino de Santiago por la ruta inglesa, comenzar en El Ferrol te brinda la oportunidad de descubrir tesoros históricos antes de echar a andar. Uno de esos sitios imprescindibles es el Castillo de San Felipe, una fortaleza costera cargada de historia que ofrece vistas espectaculares a la ría de Ferrol. 

Tanto si peregrinas por tu cuenta como si optas por una empresa especializada en viajes organizados Camino de Santiago, su visita añadirá un contexto cultural único a tu travesía. A continuación, te presentamos la historia de esta imponente construcción, consejos para su visita. Aprovecharemos para hablar del Camino Inglés y lo compararemos con otras rutas jacobeas destacadas.

 

Historia y características del Castillo de San Felipe

El Castillo de San Felipe, ubicado en la entrada de la ría de Ferrol, es la construcción militar más importante de esta ciudad. 

Su origen se remonta al reinado de Felipe II: la fortaleza comenzó a edificarse en 1557 bajo su auspicio, motivo por el que lleva su nombre. No obstante, la estructura que contemplamos hoy en día corresponde principalmente al siglo XVIII, cuando fue profundamente remodelada y ampliada, con las obras mayores finalizadas en 1775. 

En esta reforma participó el ingeniero Francisco Montaigú, quien aplicó modernas técnicas de fortificación inspiradas en las del francés Vauban. El resultado fue un ejemplo destacado de batería abaluartada, con baterías de cañones orientados al mar y baluartes defensivos para proteger los flancos por tierra. Gracias a este diseño, podía repeler ataques marítimos y terrestres con gran eficacia.

Su estratégica situación fue clave para convertir la ría en un puerto inexpugnable. Formaba parte del “triángulo de fuego” junto con el Castillo de La Palma (en la orilla opuesta, en Mugardos) y el desaparecido Castillo de San Martiño. Entre los tres fuertes cubrían con su artillería toda la bocana de la ría, de modo que ninguna potencia enemiga se atrevió jamás a atacar directamente esta base naval. 

De hecho, por las noches se tendía una enorme cadena de hierro entre San Felipe y La Palma para bloquear la entrada de buques no deseados. Tal era la fama de esta defensa, que se atribuye al almirante inglés Sir Pitt la frase: “si Gran Bretaña tuviera una ría como esta, con sus castillos, la protegerían con un muro de plata”, en alusión a que ningún esfuerzo sería suficiente para salvaguardar un enclave de tal valor estratégico.

Durante siglos, el castillo protegió el importantísimo arsenal y astilleros de Ferrol, de donde zarpaban numerosos buques de guerra de la armada española. Incluso tras la derrota de la Armada Invencible en 1588, algunos navíos consiguieron refugiarse en la ría de aquí, lo que realzó aún más la necesidad de fortificarla. 

Hoy en día, se conserva como testigo vivo de la historia militar. Aunque ya no cumple funciones defensivas, continúa impresionando por la magnitud de sus muros y la belleza de su enclave natural. La fortaleza se halla integrada en el paisaje costero, entre bosques y playas, y se encuentra en constante proceso de restauración, por lo que ciertas zonas pueden estar habilitadas con fines turísticos. 

 

Consejos para visitar el Castillo de San Felipe

Visitar el Castillo de San Felipe es una actividad altamente recomendada antes de iniciar el Camino Inglés desde Ferrol. No solo apreciarás su valor histórico, sino que podrás comenzar tu peregrinación con una mayor conexión con la tierra gallega y su patrimonio. A continuación, te ofrecemos información práctica para planificar la visita:

  • Acceso y ubicación: el castillo se ubica en la margen derecha de la ría, a unos 10 km del centro, en las afueras de la ciudad. Se tarda en torno a 20-25 minutos en coche desde el núcleo urbano hasta la fortaleza. El recorrido transcurre por carreteras secundarias algo estrechas en el tramo final, pero está bien señalizado. 

 

    • Si no dispones de vehículo privado, puedes tomar un autobús local hasta la parroquia de A Graña y caminar unos 15 minutos. No obstante, la opción más cómoda para muchos peregrinos es utilizar un taxi compartido para llegar hasta la entrada.

 

  • Horario y entrada: el acceso es libre y gratuito todos los días del año. El Castillo de San Felipe abre todos los días, incluidos festivos, normalmente en horario de mañana (10 a 14) y tarde (16 a 20) durante la temporada de verano. 

 

    • En los meses de invierno el horario puede reducirse (por ejemplo, de 10 a 18 en horario continuo). Conviene verificar los horarios actualizados en la oficina de turismo antes de planificar la visita.

 

  • Recorrido por la fortaleza: Una vez allí, podrás recorrer libremente el recinto. Encontrarás paneles informativos que explican la historia y funciones de las diferentes dependencias militares. En la entrada suele haber una pequeña exposición explicativa que proporciona contexto histórico (en castellano e inglés). 

 

    • No esperes mobiliario ni salas musealizadas al estilo de un palacio.En realidad, se conserva como ruina histórica, por lo que la mayoría de estancias están vacías o en estado original. Aun así, explorar sus bastiones, polvorines, fosos y garitas es fascinante para los amantes de la historia. 

 

    • Desde las almenas superiores se obtienen vistas privilegiadas de la bocana de la ría. Es posible divisar enfrente el Castillo de La Palma y, mar adentro, la inmensidad del Atlántico. 

 

    • Te recomendamos llevar calzado cómodo para caminar sobre el empedrado y subir escaleras empinadas. Ten en cuenta que no todas las áreas son accesibles para personas con movilidad reducida, dada la antigüedad de la construcción (hay escalones, pendientes y terreno irregular).

 

  • Visitas guiadas: si deseas una experiencia más enriquecedora, en temporada alta se organizan visitas guiadas oficiales un par de días a la semana. Por ejemplo, durante el verano suelen ofrecerse recorridos guiados los jueves y sábados a las 18:00, con una duración aproximada de hora y media. Algunas de estas visitas llegan a ser teatralizadas en fechas especiales, lo que añade un toque ameno. 

 

    • El coste ronda los 10 € por persona (los menores suelen entrar gratis). Recuerda que, incluso sin guía, la entrada al recinto es gratuita – el pago se refiere solo al servicio guiado.

 

Dedicar unas dos horas a conocer el Castillo de San Felipe te brindará una perspectiva diferente antes de emprender tu peregrinación. Además de las postales fotográficas que podrás tomar, entenderás mejor la importancia marítima y militar de Ferrol, la ciudad que marca el kilómetro cero de tu peregrinación. 

Tras la visita, puedes regresar a Ferrol para sellar tu credencial en la Oficina de Turismo o en la concatedral de San Julián.

 

Ferrol, punto de partida del Camino Inglés

El Ferrol está reconocida como el punto de partida principal del Camino Inglés. Esta histórica ciudad portuaria proporciona el entorno perfecto para iniciar la aventura jacobea. Combina su pasado militar y naval con la hospitalidad al peregrino, ofreciendo servicios y atractivos que merece la pena conocer antes de echar a andar.

Como ciudad de tradición marinera y militar, El Ferrol cuenta con lugares emblemáticos que, al igual que el Castillo de San Felipe, puedes visitar si dispones de tiempo extra. Destacan por ejemplo:

  • El Jardín de Capitanía y el Museo Naval, que exhiben maquetas de barcos históricos y recuerdan que aquí se encuentra uno de los astilleros más antiguos y prominentes de España. 

 

  • También es un placer pasear por el barrio modernista de A Magdalena, corazón urbano ferrolano, con su singular trazado en damero y edificios del siglo XIX. En este barrio encontrarás las famosas Meninas de Canido, un conjunto de coloridos murales de arte urbano inspirados en “Las Meninas” de Velázquez. 

 

Desde el muelle de Curuxeiras arranca oficialmente la ruta jacobea inglesa. Tradicionalmente, los peregrinos del norte de Europa (británicos, irlandeses, escandinavos, etc.) llegaban en barco a este puerto para luego peregrinar a pie hasta Santiago. 

Hoy en día, el Camino Inglés desde Ferrol consta de 5 etapas bien definidas que suman algo más de 100 km hasta Compostela. En ellas predomina al inicio el azul del paisaje costero de las Rías Altas y, más adelante, el verde de los valles y bosques del interior coruñés.  Un aspecto práctico importante es que Ferrol garantiza el mínimo de kms necesarios para conseguir la Compostela. 

Cabe mencionar que el Camino Inglés ha experimentado un auge en los últimos años. Tras el parón de la pandemia, esta ruta corta se ha vuelto muy atractiva para quienes disponen de menos tiempo o buscan una experiencia menos masificada. En 2024 alcanzó un récord histórico con 28.058 peregrinos completando el recorrido, lo que la colocó como la cuarta ruta jacobea más concurrida

Este crecimiento, de un 16% respecto al año anterior, confirma la tendencia al alza de la ruta. Además, cada vez son más los peregrinos internacionales que se animan a recorrerla – en 2024 casi la mitad de los caminantes provenían del extranjero, con notable presencia de italianos, portugueses, británicos y estadounidenses, entre otras nacionalidades. 

 

El Camino Inglés y otras rutas del Camino de Santiago

Esta es solo una de las varias rutas históricas que llevan a Santiago de Compostela. Cada ruta jacobea tiene su propio encanto, kilometraje y grado de popularidad. A diferencia de otras sendas más largas, esta opción es relativamente corto (unos 118 km) y transcurre íntegramente en Galicia. Por eso, es ideal para quienes buscan una peregrinación de menos de una semana de duración. 

Ahora bien, si dispones de más tiempo o te intriga comparar experiencias, conviene conocer las características de las otras rutas principales. A continuación repasamos brevemente las más destacadas:

  • Camino Francés: es la ruta jacobea más conocida y transitada. Recorre ~800 km desde los Pirineos hasta Santiago. Atraviesa diversas regiones de España, ofreciendo una rica variedad de paisajes – desde las montañas pirenaicas hasta la meseta castellana y los montes gallegos. 

 

    • Por su dilatada historia, en esta opción abundan pueblos monumentales, catedrales, puentes medievales y tradiciones centenarias. Es el camino mejor equipado en cuanto a albergues y servicios, y el que congrega mayor número de peregrinos cada año.

 

  • Camino del Norte: discurre paralelo al mar Cantábrico desde Irún hasta Galicia. Ofrece espectaculares vistas de acantilados, playas y bosques, a la vez que pasa por ciudades como San Sebastián, Bilbao, Santander y Gijón. Tiene un perfil más exigente debido a los continuos desniveles, pero recompensa con paisajes verdes y marinos incomparables. 

 

    • Un tramo destacado de esta ruta es el Camino del Norte desde Santander a Gijón, que atraviesa la costa de Cantabria a Asturias combinando patrimonio histórico (como el faro de Santander o el puente medieval de Liendo) con la brisa del mar Cantábrico. 

 

    • Es menos concurrido que el Francés, lo que atrae a peregrinos que buscan más tranquilidad sin renunciar a la belleza escénica.

 

  • Camino de Santiago Portugués: es la segunda ruta más popular. Inicia tradicionalmente en Lisboa, atravesando todo el norte de                Portugal hacia Galicia. Cuenta con dos variantes principales: la ruta central (interior) y la ruta costera

 

    • En la variante central, muchos peregrinos comienzan en Tui (justo en la frontera hispano-lusa, a 115 km de Santiago) para recorrer unos 5-6 días hasta la meta. Por otro lado, la variante costera portuguesa sigue el litoral Atlántico ofreciendo paisajes de playa y mar. 

 

 

    • En cualquiera de sus variantes, esta opción destaca por su ambiente amable, su gastronomía y por ser una travesía de dificultad moderada. Es ideal tanto para novatos como para veteranos que deseen un recorrido diferente.

 

  • Camino Primitivo: considerado el itinerario más antiguo, sigue los pasos del rey Alfonso II, quien en el siglo IX partió de Oviedo hacia Santiago para verificar el hallazgo de los restos del Apóstol. Recorre unos 320 km a través de parajes montañosos de Asturias y Lugo, combinando duros ascensos con vistas impresionantes de la España verde. 

 

    • Es una ruta exigente físicamente, con menos servicios intermedios, pero muy gratificante por su autenticidad y soledad relativa. Ciudades como Lugo (con su muralla romana Patrimonio de la Humanidad) se encuentran en su trayecto.

 

Como vemos, el Camino Inglés ofrece una experiencia diferente a las demás rutas: más corta en distancia pero igualmente rica en paisajes costeros y rurales, con el valor añadido de iniciarse en tierras gallegas desde el primer kilómetro. 

Comparte con los otros recorridos el espíritu de camaradería entre peregrinos. No obstante, brinda un sabor local muy marcado (al desarrollarse enteramente en Galicia) y una conexión especial con la historia marítima, evidenciada por sitios como el Castillo de San Felipe en Ferrol.