Si estás pensando en hacer el Camino de Santiago por primera vez, es normal preguntarte cuál es la ruta más fácil. No todos los itinerarios requieren el mismo esfuerzo, y elegir bien puede marcar la diferencia entre disfrutar cada etapa o rendirte antes de alcanzar Santiago.
Índice de contenidos
- 1 Qué significa “fácil” en el Camino de Santiago
- 2 Factores que determinan la dificultad del Camino
- 3 Comparativa de rutas: ¿cuál es la más asequible?
- 4 Entonces, ¿cuál es el Camino de Santiago más fácil?
- 5 Consejos para elegir la ruta más adecuada
Qué significa “fácil” en el Camino de Santiago
Cuando alguien se plantea hacer esta aventura por primera vez, una de las preguntas más comunes es: ¿cuál es el camino más fácil del Camino de Santiago? Sin embargo, la facilidad no depende solo de la ruta elegida. Intervienen factores físicos, logísticos e incluso emocionales. Lo que para unos es un paseo agradable, para otros puede suponer un auténtico reto.
La “facilidad” puede entenderse en tres niveles:
- Física: etapas cortas, terreno llano y poco desnivel.
- Logística: buena señalización, abundancia de alojamientos y servicios.
- Emocional: entornos amables, sin sensación de soledad ni presión.
Además, influyen aspectos personales como la edad, la experiencia previa en senderismo, el tiempo disponible o la época del año. En verano, por ejemplo, el calor puede convertir una etapa sencilla en algo agotador; mientras que en otoño o primavera el clima templado facilita mucho la marcha.
Factores que determinan la dificultad del Camino
Antes de decidir qué ruta emprender, conviene entender qué elementos hacen que una sea más o menos exigente.
- Kilometraje total y etapas diarias. El número de kilómetros influye directamente en el esfuerzo. Las rutas más cortas o divididas en etapas razonables (de 15 a 25 km) son más asequibles. Empezar desde puntos cercanos a Santiago, como Sarria o Tui permite vivir la experiencia sin necesidad de recorrer grandes distancias.
- Desnivel acumulado y tipo de terreno. Las pendientes son otro factor clave. Caminos con subidas pronunciadas o terrenos pedregosos requieren más resistencia física y aumentan el riesgo de lesiones. En cambio, rutas con perfil suave, suelo compacto y tramos sombreados son mucho más cómodas, especialmente para principiantes.
- Señalización y orientación. Las flechas amarillas y las conchas son el mejor aliado del peregrino. En las rutas más transitadas, la señalización es impecable, lo que reduce el estrés y la posibilidad de perderse. En trayectos menos conocidos, conviene llevar un mapa o app de seguimiento.
- Infraestructura y disponibilidad de alojamientos. Disponer de albergues, hostales, restaurantes y farmacias cercanas marca una gran diferencia. Las rutas con más infraestructura permiten elegir dónde descansar, dividir etapas y caminar con menos peso, sin tener que cargar con todo el equipaje.
- Clima, estaciones y condiciones del suelo. El tiempo también influye: la lluvia, el barro o el calor excesivo pueden endurecer incluso los caminos más fáciles. Galicia, por ejemplo, combina temperaturas suaves y humedad, lo que hace más llevaderas las etapas si se planifica adecuadamente.
Comparativa de rutas: ¿cuál es la más asequible?
A continuación, encontrarás una comparativa de las principales rutas del Camino de Santiago, ordenadas de menor a mayor dificultad. Todas tienen su encanto, pero difieren en distancia, desnivel y servicios.
Camino Francés (desde Sarria)

Ruta más popular y mejor preparada. Ideal para principiantes. El Camino Francés es el clásico por excelencia y el más transitado de todos. Empezar en Sarria, a unos 115 km de Santiago, permite cumplir la distancia mínima para obtener la Compostela. Las etapas se dividen fácilmente en trayectos de 20 a 25 km, con subidas moderadas y un terreno cómodo.
Su mayor ventaja es la infraestructura: abundan los alojamientos, restaurantes, farmacias y transporte para equipaje. Además, está muy bien señalizado, lo que facilita el avance sin complicaciones. Por eso es la mejor opción para quienes buscan un primer Camino sencillo, sociable y con todos los servicios a mano.
Camino Portugués (desde Oporto a Tui)

El Camino Portugués desde Oporto a Tui es otra opción muy equilibrada que cuenta con buena infraestructura, desnivel moderado y paisajes variados. Este tramo destaca por su perfil suave, su excelente señalización y el carácter hospitalario de sus pueblos. Desde Oporto, la ruta atraviesa localidades llenas de historia y paisajes rurales, combinando tramos costeros y de interior.
Muchos peregrinos eligen empezar en Tui, ya en territorio gallego, para recorrer los últimos 115 km hasta Santiago. También es un recorrido cómodo, con etapas cortas, desniveles ligeros y una red de alojamientos muy completa.
En cualquier caso, esta ruta combina naturaleza, cultura y espiritualidad sin grandes exigencias físicas. Es una de las más recomendables para quienes buscan un Camino de Santiago fácil y auténtico.
Variante espiritual del Camino Portugués

El camino Portugués y su variante Espiritual del Camino de Santiago es un recorrido breve y diferente, con tramo marítimo; menor exigencia física. Esta ruta alternativa parte de Pontevedra y combina dos etapas a pie con un trayecto en barco por la ría de Arousa hasta Padrón, siguiendo la mítica “Traslatio” del apóstol Santiago.
Su recorrido apenas alcanza los 70 km, por lo que es ideal para quienes disponen de poco tiempo o prefieren un esfuerzo moderado. El desnivel es suave, y los paisajes —entre viñedos, monasterios y costa— ofrecen una experiencia tranquila y espiritual.
Aunque menos transitada, cuenta con señalización correcta y alojamientos suficientes. Una opción perfecta para quienes buscan una experiencia corta, diferente y con encanto marinero.
Camino Sanabrés (desde Ourense)

El Camino desde Ourense a Santiago es mucho menos transitado, pero cómodo y con buenas etapas intermedias. Parte desde Ourense y ofrece una alternativa tranquila y muy auténtica. A lo largo de unos 110 km, atraviesa aldeas rurales, bosques y suaves colinas gallegas.
El perfil es algo más irregular que el Portugués, pero tampoco cuenta con grandes pendientes. Las etapas pueden adaptarse fácilmente a distintos niveles, y la densidad de alojamientos ha mejorado mucho en los últimos años.
Es un camino ideal para quienes desean paz, naturaleza y un ritmo más pausado, sin las aglomeraciones del Francés.
Camino Inglés (desde Ferrol o A Coruña)
Distancia corta y buen equilibrio entre esfuerzo y entorno. El Camino Inglés tiene dos variantes principales: desde Ferrol (118 km) y desde A Coruña (75 km). Aunque tiene algunas subidas, las etapas son breves y las vistas marineras compensan el esfuerzo. Es una opción muy atractiva si se busca una experiencia más tranquila, con un ambiente local y etapas manejables.
Camino Francés (ruta completa)
Para quienes tienen más tiempo o energía. Además, es la ruta más emblemática y con mayor variedad de paisajes y etapas.
Empieza en Saint-Jean-Pied-de-Port, en los Pirineos franceses, y atraviesa el norte de España hasta llegar a Santiago de Compostela. Con una longitud aproximada de 780 kilómetros, pasa por regiones como Navarra, La Rioja, Castilla y León y Galicia, ofreciendo una inmensa riqueza cultural, gastronómica y paisajística.
En cuanto a dificultad, presenta etapas muy variadas: los primeros días son duros por el ascenso a Roncesvalles y las mesetas de Castilla pueden resultar monótonas, pero el tramo gallego (del que ya hemos hablado) es más suave y verde.
Su gran ventaja es la infraestructura impecable: miles de alojamientos, comercios y señalización continua hacen que sea el más seguro y fácil de organizar, incluso para quienes desean recorrerlo por tramos.
No obstante, por su longitud, se considera una ruta de dificultad media, recomendada para quienes cuentan con varias semanas o desean una experiencia completa del Camino.
Camino del Norte
Bellísimo, pero con más desniveles y menos servicios en algunos tramos. Esta ruta recorre la costa cantábrica, ofreciendo paisajes espectaculares, playas y acantilados. Sin embargo, su perfil es exigente: los continuos ascensos y descensos hacen que sea más duro físicamente. Además, los servicios, aunque cada vez más numerosos, no están tan concentrados como en otras rutas.
Es una opción excelente para peregrinos experimentados que buscan belleza natural y soledad, más que comodidad.
Camino Primitivo
El más exigente por orografía montañosa; recomendado para peregrinos experimentados.
El Camino Primitivo, que parte de Oviedo, es la ruta original y una de las más duras, sino la que más si nos ceñimos a sus fuertes pendientes. Además, etapas largas y un clima variable lo convierten en un desafío para quienes ya tienen experiencia caminando. A cambio, ofrece una experiencia pura, paisajes montañosos y un contacto íntimo con la naturaleza.
Vía de la Plata
Larga, calurosa y con tramos solitarios: no es la más fácil, pero sí muy espiritual. La Vía de la Plata parte de Sevilla y atraviesa toda la península hacia Santiago, de ahí su dureza. Es una ruta extensa, con largas etapas y zonas poco pobladas, especialmente en verano, donde el calor puede ser intenso.
Sin embargo, es ideal para quienes buscan algo introspectivo y silencioso, con una fuerte conexión histórica y cultural.
Camino de Finisterre y Muxía (extensión final)
Aunque no se considera una ruta principal hacia Santiago, muchos peregrinos prolongan su viaje hasta el “fin del mundo” gallego. Son unos 90 km adicionales, con desniveles moderados y vistas espectaculares del Atlántico. En realidad no es difícil, pero requiere energía tras completar el Camino principal.
Entonces, ¿cuál es el Camino de Santiago más fácil?
Analizando el conjunto de factores —esfuerzo físico, desnivel, señalización y servicios—, las rutas más asequibles para la mayoría de los peregrinos son:
- El Camino Francés desde Sarria, por su comodidad, excelente infraestructura y ambiente social.
- El Camino Portugués desde Tui, por su perfil suave, buena logística y equilibrio entre paisaje y tranquilidad.
Ambos ofrecen una experiencia completa, con la posibilidad de adaptar etapas y disfrutar sin preocuparse por la dureza del terreno.
Consejos para elegir la ruta más adecuada
- Evalúa tu forma física. Si no sueles caminar largas distancias, elige rutas con etapas cortas y terreno llano.
- Ten en cuenta el tiempo disponible. En una semana puedes completar desde Tui, Ourense o Sarria sin prisas.
- Consulta la climatología. Evita el calor extremo o la temporada de lluvias intensas.
- Planifica bien los alojamientos. Las rutas más populares pueden llenarse rápido.
- No cargues más de lo necesario. Usa transporte de equipaje si lo prefieres; te permitirá disfrutar más de cada etapa.
Si quieres planificar tu Camino con tranquilidad y sin preocuparte por la logística, existen empresas especializadas en viajes Camino de Santiago que gestionan alojamientos, transporte y etapas personalizadas.
No existe un Camino de Santiago universalmente “fácil”, pero sí rutas más amables que otras. Si es tu primera experiencia, empezar en Sarria o Tui te permitirá vivir la esencia del Camino sin grandes exigencias. Lo importante no es la velocidad ni la distancia, sino disfrutar del recorrido, del paisaje y de los pequeños momentos que hacen único este viaje.
Cada paso, por sencillo que sea, te acerca a Santiago… y a ti mismo.






