Hacer el Camino con diabetes (tipo 1 o tipo 2) es totalmente posible, pero no se improvisa. El reto no es “caminar”, sino mantener la glucosa estable mientras cambian: el horario, la intensidad, el descanso, la hidratación, la comida y hasta la temperatura.

En esta guía te vamos a dar un plan realista y operativo para que puedas peregrinar con seguridad: qué revisar antes de salir, cómo organizar tu rutina diaria, qué llevar en la mochila, cómo actuar ante hipoglucemias e hiperglucemias y cómo elegir ruta según infraestructura.

 

  • Nota importante: esto no sustituye a tu endocrino/a. La idea es que llegues a la consulta con una lista clara de decisiones y escenarios para ajustar tu pauta con criterio.

 

Índice de contenidos

Antes de empezar: prepara tu “plan Camino” con tu equipo médico

Lo que debes revisar (sí o sí) 2–4 semanas antes

 

  • Pauta de medicación/insulina para ejercicio prolongado: caminar 5–7 horas diarias durante varios días no es “hacer deporte”, es resistencia. En personas con T1D, la estrategia suele combinar reducción de insulina y/o aporte de hidratos durante el esfuerzo, porque el ejercicio aeróbico tiende a bajar la glucosa.

 

  • Revisión de pies y riesgo de neuropatía: si tienes pérdida de sensibilidad, deformidades, mala circulación o antecedentes de úlceras, el Camino puede multiplicar el riesgo. Revisa tu situación y pide pautas de prevención y señales de alarma.

 

  • Objetivos de control y umbrales de seguridad: pacta qué hacer con lecturas altas persistentes, cuándo medir cetonas, y cuándo parar etapa.

 

  • Receta y plan de rescate: asegúrate de llevar glucagón (inyectable o nasal) y que tu acompañante sepa usarlo. La formulación nasal (p. ej. Baqsimi) es un medicamento con receta en la UE.

 

  • Informe médico y documentación: incluso dentro de España es útil: alergias, tipo de diabetes, tratamiento, sensores/bombas, pauta de rescate y teléfono de contacto sanitario.

 

Checklist de material (con criterio “doble”)

La recomendación habitual en viajes es llevar el doble de material estimado (tiras, sensores, repuestos, insulina, agujas, etc.) y repartirlo si vas acompañado para reducir el riesgo de pérdida/robo.

 

  • 2 medidores (uno de respaldo) o un medidor + CGM, con pilas/cargadores.

 

  • Insulina y/o medicación (doble), agujas/cánulas, adhesivos extra, apósitos para sensor, alcohol, contenedor de agujas.

 

  • Tiras de cetonas (orina o sangre), especialmente si tienes T1D o usas bomba.

 

  • Glucosa de acción rápida (tabletas, gel, sobres) y carbohidrato de acción lenta (barritas, galletas, frutos secos + algo de hidrato).

 

  • Botiquín de pies: apósitos antiampollas, esparadrapo/kinésico, aguja estéril (si sabes manejarla), crema hidratante, desinfectante.

 

  • Identificación médica (pulsera/colgante) y tarjeta “Tengo diabetes”.

 

Conservación de insulina y glucagón: lo que funciona en el Camino

Una de las dudas más comunes es “¿cómo guardo la insulina en ruta?”. En viajes de menos de 4 semanas, la evidencia recuerda que muchas insulinas pueden mantenerse a temperatura ambiente controlada (aprox. 2–30 °C) hasta 4 semanas, evitando extremos. El glucagón inyectable suele tolerar rangos moderados y el nasal debe mantenerse por debajo de ~30 °C, según fichas/guías de viaje.

En la práctica: usa una bolsa isotérmica, evita el sol directo y nunca la dejes “cociendose” dentro del coche o al sol en una ventana.

 

Rutina diaria en el Camino: el “método 5 momentos”

El Camino premia la constancia. Si cada día repites el mismo patrón de medición, comida y reacción, tu control mejora. Te proponemos una rutina simple en 5 momentos:

 

  • Antes del desayuno (y antes de medicación): glucosa, hidratación (300–500 ml de agua) y revisión rápida de pies.

 

  • Antes de empezar a caminar: glucosa y decisión: “¿salgo ya, como algo, o ajusto?”

 

  • Durante la etapa: cada 60–90 min (o según CGM): glucosa/tendencia + mini-ingesta planificada.

 

  • Al llegar: glucosa, rehidratación, estiramientos suaves, cuidado de pies y comida de recuperación.

 

  • Antes de dormir: glucosa, ajuste preventivo si tuviste mucha actividad (las bajadas pueden aparecer horas después).

 

Varios servicios sanitarios recuerdan que el ejercicio puede afectar la glucosa incluso muchas horas después, y que conviene revisar y prevenir hipos tardías.

 

Objetivos de glucosa para caminar y decisiones rápidas (sin adivinar)

Para caminar etapas largas, suele ser más seguro no salir “justo”. Una revisión de estrategias en T1D recomienda empezar el ejercicio con glucosa estable aproximadamente entre 7 y 14 mmol/L (≈126–252 mg/dL) y sin cetonas relevantes, y tomar hidratos extra si estás por debajo de ciertos umbrales.

 

Tabla práctica “salgo / espero / corrijo”

Lectura (antes de caminar) Qué hacer (orientativo)
< 70 mg/dL (< 3.9 mmol/L) Trata hipoglucemia (15–20 g hidrato rápido), espera y revalora. No inicies etapa así.
70–100 mg/dL (3.9–5.6 mmol/L) Toma 10–20 g de hidrato y reevalúa antes de salir (especialmente en T1D).
100–180 mg/dL (5.6–10 mmol/L) Zona habitual de inicio. Sal, pero planifica ingestas y controles.
> 250 mg/dL (> 13.9 mmol/L) Valora cetonas (si T1D/bomba) y corrige según pauta. Si hay cetonas o síntomas, pospón/consulta.

Para el tratamiento de hipoglucemia leve/moderada, muchos usan el enfoque de 15–20 g de hidrato de absorción rápida y re-chequeo posterior.

 

Cómo evitar hipoglucemias en etapa: carbohidratos por hora y estrategia real

En el Camino, lo que más falla no es “no llevar azúcar”: es no tener una estrategia repetible.

 

Regla base (T1D especialmente): hidratos durante el esfuerzo

En ejercicio prolongado, un rango común para prevenir hipoglucemia es 30–60 g de hidrato por hora cuando los niveles de insulina circulante son bajos; con insulina alta, puede necesitarse más (hasta ~75 g/h) si no se ajustan dosis. Esto no es para comer sin control: es para planificar y después personalizar con tu equipo médico.

Si tu etapa va a durar 4–6 horas, piensa en “bloques” de 30–45 minutos. Por ejemplo:

 

  • Cada 45–60 min: 15–20 g (1 gel pequeño, 3–4 pastillas de glucosa, 200 ml de zumo, etc.).

 

  • Si la etapa sube mucho o hace frío/llueve: considera un extra pequeño y controla más a menudo.

 

  • Si bajas con tendencia estable y has reducido insulina: quizá puedas espaciar.

 

Protocolo “hipo en ruta” (sin dramas)

 

  • Para y siéntate (evita caídas).

 

  • 15–20 g hidrato rápido (tabletas, gel, refresco no light, zumo).

 

  • Revisa en 10–15 min. Si sigue baja, repite.

 

  • Cuando remontes: hidrato lento si queda etapa por delante o falta mucho para la comida (galleta/banana/barrita).

 

Hipo severa: lo que tu acompañante debe saber

Si hay confusión marcada, pérdida de conciencia o imposibilidad de tragar, no se fuerza comida. Se usa el glucagón según prescripción y se llama al 112. La opción nasal (p. ej. Baqsimi) está autorizada en Europa y está diseñada para administración sencilla.

 

Hiperglucemia y cetonas: cuándo parar, corregir y pedir ayuda

En el Camino, la hiperglucemia suele venir por: deshidratación, infección incipiente (ampolla infectada), comida “de más” sin ajuste, o fallo de cánula/bomba. Lo peligroso en T1D no es una cifra aislada, sino hiperglucemia + cetonas + malestar.

 

  • Señales para frenar: náuseas, vómitos, dolor abdominal, respiración rápida, somnolencia o acetona en aliento.

 

  • Si usas bomba: ante glucosa alta persistente, piensa primero en fallo de infusión y usa el plan de respaldo (bolígrafo) si procede.

 

  • Hidratación: el calor y el esfuerzo elevan el riesgo de descompensación si no bebes de forma constante.

 

La planificación de viaje y control frecuente se recalca en guías de viaje con diabetes: cambios de rutina y clima pueden modificar necesidades y obligan a monitorizar más.

 

Pies, ampollas y neuropatía: aquí se gana (o se pierde) el Camino

Si hay una regla de oro para diabetes + Camino es esta: cuida los pies como si fueran tu seguro de viaje. Muchas recomendaciones insisten en revisar los pies a diario, lavar con agua templada, secar bien (especialmente entre dedos), hidratar sin poner crema entre los dedos y actuar ante la mínima herida.

 

Rutina diaria de pies (5 minutos)

 

  • Inspección visual completa mañana y noche: talón, laterales, dedos, uñas. Si te cuesta, usa espejo (ideal irrompible).

 

  • Busca: rojez, ampolla, corte, zona caliente, hinchazón, herida que supura o dolor “raro”.

 

  • Secado meticuloso (entre dedos).

 

  • Hidratación en planta y empeine, evitando entre dedos.

 

Prevención de ampollas (práctica de peregrino)

 

  • Calcetín técnico (sin costuras agresivas, buena evacuación de sudor). Lleva 2 pares en etapa si sudas mucho.

 

  • Detecta “punto caliente” temprano: para y protege antes de que sea ampolla (apósito específico o cinta).

 

  • Zapatilla ya domada: el Camino no es para estrenar calzado.

 

  • No camines descalzo ni siquiera en albergue si tienes riesgo neuropático.

 

Si tienes antecedente de úlcera, amputación previa, neuropatía avanzada o mala circulación, plantéate una ruta con etapas más cortas y más infraestructura, y habla con podología antes de salir.

 

Alimentación en el Camino: desayunos, barritas y menús sin complicarte

El objetivo no es comer “perfecto”, sino predecible. Para la mayoría de peregrinos con diabetes, el mayor aliado es el desayuno: si empiezas estable y con un plan, el resto del día es más fácil.

 

Desayuno recomendado (para estabilidad + energía)

 

  • Base de hidrato de absorción más lenta: pan integral/avena/yogur natural con fruta.

 

  • Proteína: huevo, yogur alto en proteína, queso fresco, pavo.

 

  • Grasa saludable: aceite de oliva, frutos secos (pequeña cantidad).

 

  • Extra para etapa larga: 1 fruta adicional o un pequeño sándwich.

 

Snacks inteligentes para etapa (no solo “azúcar”)

 

  • Rápidos (hipo): gel, tabletas de glucosa, zumo pequeño.

 

  • Mixtos (mantener): barrita con avena + algo de proteína, plátano + puñado de frutos secos, bocadillo pequeño.

 

Si te apetece una guía complementaria más general de prevención y autocuidado (rozaduras, hidratación, descanso), te proporcionamos este y otros consejos de salud en el Camino de Santiago. En Mundiplus te ayudamos a reforzar hábitos que también impactan en el control glucémico.

 

Qué ruta elegir si tienes diabetes: intensidad, accesos y “vida fácil”

La diabetes no te obliga a elegir una ruta “fácil”, pero sí conviene priorizar: infraestructura frecuente (bares/tiendas), acceso a farmacias, opciones de alojamiento y etapas modulables. No es lo mismo caminar aislado que hacerlo con paradas cada pocos kilómetros.

 

Camino Francés: el más “amigable” por infraestructura

Si buscas máxima tranquilidad logística (más pueblos, más servicios, más opciones para acortar o alargar), el Camino Francés suele ser la opción más flexible.

 

 

  • Del mismo modo, el Camino Francés desde Burgos suele ofrecer muchas combinaciones para adaptar la distancia diaria a tu respuesta glucémica, especialmente útil los primeros días hasta que “calibras” tu cuerpo.

 

Camino del Norte: precioso, pero más exigente físicamente

El Norte es espectacular, pero puede ser más rompepiernas y con días en los que la orografía exige más. Si lo eliges, asume un enfoque conservador: etapas algo más cortas, controles más frecuentes y planificación de snacks. Un ejemplo es el Camino del Norte desde Gijón, que puede encajar muy bien si te organizas con descansos y no fuerzas ritmos constantes en subidas.

 

La regla práctica para escoger ruta (y acertar)

 

  • Si tienes T1D con hipoglucemias frecuentes o estás afinando una bomba/CGM nuevo: prioriza rutas con más servicios y etapas modulables.

 

  • Si tienes neuropatía o antecedentes de heridas: evita encadenar etapas largas sin posibilidad de “plan B”.

 

  • Si vas solo/a: prioriza entornos con más peregrinos y más opciones de ayuda en ruta.

 

Y si lo que buscas es un Camino organizado para reducir incertidumbre, en Mundiplus te podemos ayudar de forma puntual con la parte logística (por ejemplo, seleccionar alojamientos que te permitan descansar bien y coordinar desayunos/horarios más predecibles según tu pauta), de modo que tú te centres en caminar y controlar tu glucosa sin estrés extra.

Tecnología (CGM/bomba) en el Camino: cómo sacarle partido

 

  • Alarmas bien configuradas: baja un poco el umbral de aviso de bajada si sueles tener hipos “rápidas”.

 

  • Protege adhesivos: sudor + lluvia + fricción. Lleva parches y cinta hipoalergénica.

 

  • Confirma con capilar si el sensor te da lecturas incoherentes (dehidratación y compresión nocturna pueden distorsionar).

 

  • Plan B siempre: aunque uses bomba, lleva bolígrafo y pauta alternativa por si falla el sistema. Esto se recomienda en guías de viaje con diabetes.

 

Señales de alarma: cuándo parar la etapa (sin orgullo)

 

  • Hipoglucemias repetidas en una misma mañana pese a comer y ajustar: recorta ritmo, alarga descansos, acorta etapa y revisa pauta.

 

  • Hiperglucemia persistente + malestar, vómitos o sospecha de cetonas: prioriza atención sanitaria.

 

  • Herida en el pie con calor, enrojecimiento creciente o supuración: no “aguantes”; trata, desinfecta, descarga presión y consulta.

 

La prevención en pies pasa por detectar cambios temprano: se insiste en revisar a diario y pedir ayuda si aparece enrojecimiento, calor o hinchazón.

 

Mini-FAQ (respuestas rápidas a dudas típicas)

 

¿Cuántas veces debo medir la glucosa al día?

En Camino, más que “X veces”, lo correcto es por momentos: antes de salir, durante (cada 60–90 min si no llevas CGM), al llegar y antes de dormir. Las guías de viaje recomiendan aumentar la frecuencia porque cambian rutina y clima.

 

¿Qué llevo “a mano” para hipoglucemia?

Algo que no dependa de masticar mucho y que sea medible: tabletas de glucosa, gel o un zumo pequeño. La pauta 15–20 g es un estándar muy utilizado.

 

¿La caminata puede bajarme la glucosa incluso horas después?

Sí. El ejercicio prolongado puede aumentar la sensibilidad a la insulina y favorecer hipoglucemias tardías. Por eso la comprobación antes de dormir y el ajuste preventivo son clave.

 

¿Cómo guardo la insulina si hace calor?

Evita el sol directo, usa bolsa isotérmica y no la dejes dentro de coche o habitación recalentada. En viajes cortos, muchas insulinas toleran temperatura ambiente controlada, pero el calor extremo es el enemigo.

Con diabetes, el Camino no se hace “a pesar de” la condición: se hace con estrategia. Si sales con tu plan médico, un kit bien pensado, una rutina diaria estable y la humildad de acortar etapa cuando toca, tu experiencia puede ser no solo segura, sino profundamente disfrutable. La clave es simple: menos improvisación y más sistema.