El Misterio de Obanos

22 de junio, 2019
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El “Del martirio de Santa Felicia y la penitencia de San Guillén”, es conocido popularmente como “Misterio de Obanos”, da cuerpo literario a una leyenda secular del siglo XIV sobre los hijos de los Duques de Aquitania.

Tras recorrer el Camino de Santiago y sentir la vocación religiosa, la princesa Felicia, ganada por el fervor de los romeros y los milagros del cielo, decidió quemar su vida en el silencio, escapando de su corte, de su alcurnia y sus riquezas, en humilde servicio de nuestro Señor.

Fijó su residencia en el señorío de Amocain, del valle de Egües, donde disimuló su condición, escondió su rango y vivió tranquila y endiosada, hasta que la descubrió Guillermo, su hermano, valentón y pendenciero, que pretendió rescatarla para el larillo de la casa y las ilusiones del mundo. Todo fue en vano. Le recordaba el honor de su estirpe, los sueños que sobre ella habían trenzado sus padres, su concertado matrimonio.

Se aferraba ella a la llamada del cielo y a las exigencias de una vocación sobrenatural. Un auténtico combate entre el amor humano y el amor divino. Guillermo, borracho de vanidad, perdía sus estribos arrebatado de ira. Felicia reiteraba sus propósitos de abandonar, abismada en el silencio y la humildad. Guillermo, enajenado, dio muerte a Felicia, inocente consagrada.

El cielo hizo florecer en prodigios el sepulcro de Felicia y lo convirtió en meta de devoción en Labiano, a donde llegó por caminos de milagro.

 

La tumba de Santa Felicia quedó fijada en Labiano (Valle de Aranguren), mientras que su hermano Guillén alcanzó igualmente la santidad tras peregrinar a Compostela y llorar su crimen durante el resto de su vida en la ermita de Arnotegui, donde con solo a los peregrinos del Camino de Santiago y socorrió a los pobres, y donde aún hoy se veneran sus restos.

En esta representación se rememora la vida de los hermanos Felicia y Guillén, que viven confortablemente en su rico señorío hasta que Felicia decide peregrinar a Compostela. A su vuelta se queda a servir en el señorío de Amocáin. Su hermano parte en su busca, ella se niega a regresar y él la mata. Arrepentido Guillermo recorre el Camino de Santiago en busca de perdón y en el camino de regreso decide quedarse en la Ermita de Arnotegui, en Obanos, y recluirse en ella hasta su muerte.

El “Misterio de Obanos” es un auto – sacramental que nace al amparo del Camino de Santiago. En el se ven representados todos los avatares de la Edad Media.

La representación corre a cargo de la Fundación “Misterio de Obanos” y todo el pueblo de Obanos participa en él, más de 500 actores

El “Misterio de Obanos” recibió diferentes premios, como el premio Misterio de Elche, se incluyó dentro de los Festivales de España y dentro de los Festivales de Navarra.