La Ruta Mariana Luso-Galaica es un itinerario de carácter espiritual que une el norte de Portugal con Galicia, conectando numerosos santuarios dedicados a la Virgen María. Se trata de un recorrido de cerca de 400 kilómetros que atraviesa las provincias de Pontevedra y A Coruña para enlazar los principales santuarios marianos entre Braga (Portugal) y Muxía (Galicia). 

Nacida hace pocos años por iniciativa de asociaciones locales gallegas y portuguesas, esta vía de peregrinación ofrece una alternativa diferente y complementaria al tradicional Camino de Santiago. De hecho, se ha ganado el apodo de “el otro gran camino de peregrinación” entre Galicia y Portugal, reflejando su creciente importancia regional. 

A continuación profundizamos en su historia, su recorrido por etapas y la infraestructura disponible.

 

Origen histórico y significado de la Ruta Mariana

La devoción a la Virgen María en Galicia y el norte luso es muy antigua, incluso anterior a la devoción al Apóstol Santiago en la región. Numerosas ermitas y santuarios marianos llevan aquí desde hace siglos estos territorios, siendo centros de romerías locales tradicionales. 

A finales de la década de 2010 surgió la idea de trazar un camino de largo recorrido que rescatara y uniera estos antiguos senderos entre las ermitas. El proyecto fue impulsado por veteranos promotores de rutas jacobeas galaico-portugueses (Luis do Freixo y José Antonio de la Riera, entre otros) con el objetivo de ofrecer una peregrinación diferente, enfocada en María en lugar de Santiago.

La Vía Mariana fue concebida al margen de la red oficial de Caminos de Santiago, con su propia identidad, símbolos y señalización. No busca reinventar un camino histórico, sino enlazar diversos santuarios en un itinerario espiritual nuevo. Aun así, sus creadores han respetado senderos tradicionales (viejas rutas de carros y senderos) dando continuidad a trayectos ya existentes entre pueblos devotos. 

La iniciativa cristalizó con la apertura oficial de la ruta en 2019. También se basa en credenciales para peregrinos y hasta la creación de una Certificación Mariana que se obtiene al completar el recorrido. Hoy en día, cuenta con el respaldo de asociaciones y municipios de ambas regiones, que incluso aspiran a que sea reconocida como Itinerario Cultural Europeo en el futuro.

 

Recorrido: de Braga (Portugal) a Muxía (Galicia) en 18 etapas

La Ruta se extiende aproximadamente entre 370 y 400 km, divididos en 18 etapas o jornadas a pie. 

  • Etapa 1: Braga → Goães (Vila Verde) — ≈ 21 km
  • Etapa 2: Goães → Ponte da Barca — ≈ 17 km
  • Etapa 3: Ponte da Barca → Soajo — ≈ 20 km
  • Etapa 4: Soajo → Santuario de Nossa Senhora da Peneda — ≈ 15 km
  • Etapa 5: Peneda → Melgaço — ≈ 18 km
  • Etapa 6: Melgaço → Arbo → Santuario de A Franqueira (A Cañiza) — ≈ 22 km
  • Etapa 7: A Franqueira → Covelo → Fornelos de Montes — ≈ 19 km
  • Etapa 8: Fornelos → Serra do Suído → Santuario de Augasantas (Cotobade) — ≈ 23 km
  • Etapa 9: Augasantas → Moraña → Santuario de Os Milagros de Amil — ≈ 18 km
  • Etapa 10: Amil → A Estrada (capilla de Os Milagros de Requián) — ≈ 16 km
  • Etapa 11: A Estrada → Padrón → Iglesia de Nosa Señora da Escravitude — ≈ 24 km
  • Etapa 12: Escravitude → Santiago de Compostela (Virxe do Portal) — ≈ 18 km
  • Etapa 13: Santiago → Negreira — ≈ 21 km
  • Etapa 14: Negreira → Olveiroa — ≈ 33 km
  • Etapa 15: Olveiroa → Cee — ≈ 18 km
  • Etapa 16: Cee → Fisterra — ≈ 16 km
  • Etapa 17: Fisterra → Lires — ≈ 14 km
  • Etapa 18: Lires → Muxía (Santuario da Virxe da Barca) — ≈ 15 km

 

Braga: Sameiro y Sé Catedral

El punto de partida se sitúa en la ciudad de Braga, una de las urbes cristianas más antiguas de Portugal, conocida por su patrimonio religioso. Allí se encuentra el Santuario de Nossa Senhora do Sameiro, segundo santuario mariano más importante del país (tras Fátima) y primer hito de la Vía Mariana.

También en Braga, el camino visita la histórica Sé Catedral (la catedral más antigua de Portugal) antes de emprender rumbo hacia el interior rural del norte luso.

 

Alto Minho y Santuario da Peneda

La ruta atraviesa varias localidades y parajes naturales lusos, con paradas en pequeños pueblos y santuarios. Por ejemplo, recorre la comarca del Alto Minho pasando por lugares como Goães (Vila Verde), la villa de Ponte da Barca, Soajo (en el Parque Nacional Peneda-Gerês) y finalmente alcanza el Santuario de Nossa Senhora da Peneda.

Este santuario está enclavado en plena montaña y ya muy cerca de la frontera. Impresiona por su emplazamiento bajo un enorme peñasco granítico y por la imponente escalinata barroca de casi 300 peldaños que asciende hasta su fachada.

 

Cruce a Galicia por Melgaço–Arbo

Tras venerar a la Virgen da Peneda, los peregrinos se encaminan hacia Melgaço, último pueblo portugués, donde cruzan el río Miño por el puente internacional Arbo-Melgaço para entrar en Galicia.

 

Pontevedra: Santuario de A Franqueira

Ya en tierras gallegas , la primera gran etapa lleva al peregrino hasta el Santuario de A Franqueira (A Cañiza). Este es uno de los templos marianos más populares de Galicia, famoso por sus romerías multitudinarias y por albergar una antiquísima imagen de la Virgen de A Franqueira, datada alrededor del siglo VI.

 

O Suído y Augasantas (Cotobade)

A continuación, el recorrido atraviesa las comarcas interiores de Pontevedra: pasa cerca de Covelo y Fornelos de Montes, sube hasta la sierra de O Suído y desciende al Santuario de Santa María de Augasantas (Cotobade). Muchos de estos santuarios se asocian a antiguas leyendas de apariciones o a manantiales milagrosos (como es el caso de Augasantas, cuyo nombre alude a “aguas santas”).

 

Moraña y A Estrada: Os Milagros

El periplo sigue por valles fértiles y aldeas rurales: en el municipio de Moraña, por ejemplo, la ruta pasa por el Santuario de Os Milagros de Amil, otro centro de peregrinación muy concurrido, con romería principal en septiembre. No lejos de allí, en A Estrada, se encuentra la capilla de Os Milagros de Requián, que comparte advocación y se incorpora también al itinerario.

 

A Coruña: comarca del Ulla y A Escravitude

Más adelante, el recorrido entra en la provincia de A Coruña sumando sus últimas etapas. En este tramo, el camino se dirige hacia la comarca del río Ulla, conectando con hitos como la Iglesia de Nosa Señora da Escravitude (en Padrón). Esta iglesia barroca del siglo XVIII, enclavada en la parroquia de Santa María de Cruces, se ubica a escasa distancia del trazado del Camino Portugués tradicional.

 

Santiago de Compostela: Virxe do Portal

La ciudad de Santiago de Compostela también forma parte del recorrido de la Ruta Mariana, aunque en este caso no es el final, sino una etapa más en la peregrinación. Al llegar aquí, el trayecto se detiene en la iglesia conventual de la Virxe do Portal, un pequeño santuario no muy lejos de la misma Catedral.

 

Hacia la Costa da Morte: Negreira y Muxía

Desde allí, los peregrinos continúan su marcha siguiendo los pasos de quienes se dirigen a Fisterra-Muxía: el itinerario toma la misma senda que la prolongación jacobea hacia la Costa da Morte. Atravesando bosques y aldeas de la Galicia profunda, la penúltima etapa suele llevar hasta las cercanías de Negreira o más allá, y finalmente el camino enfila hacia la costa atlántica en dirección a Muxía.

 

Final en Muxía: Santuario da Virxe da Barca

El Santuario da Virxe da Barca en Muxía marca el final de la Vía Mariana. Este templo, uno de los más impresionantes de Galicia por su emplazamiento junto al mar, se asienta en un promontorio rocoso donde la tradición sitúa la aparición milagrosa de la Virgen a Santiago Apóstol. La iglesia actual data del siglo XVIII y es centro de veneración desde tiempos medievales.

 

Patrimonio natural y cultural a lo largo del camino

Uno de los grandes atractivos de la Ruta Mariana Luso-Galaica es la riqueza paisajística y patrimonial que ofrece en todo su recorrido. A diferencia de algunos Caminos de Santiago muy transitados por zonas urbanas o industriales, transcurre principalmente por entornos rurales y espacios naturales bien conservados

En Portugal, el camino atraviesa el Parque Nacional de Peneda-Gerês, con sus bosques autóctonos, valles fluviales y montañas de gran belleza. Ya en Galicia, la ruta pasa por sierras y bosques frondosos (O Suído, montes de Covelo, etc.), por valles agrícolas tradicionales y por áreas de alto valor ecológico. 

El contacto con la naturaleza es continuo: cascadas, ríos como el Miño, el Deva o el Ulla, fragas (bosques atlánticos) y miradores panorámicos hacen del trayecto una experiencia muy verde y tranquila para el peregrino.

En paralelo a la riqueza natural, el patrimonio histórico-cultural del camino tampoco se queda atrás. Además de los propios santuarios y capillas –que abarcan desde pequeñas ermitas rurales hasta basílicas de importante valor artístico– el peregrino encuentra múltiples elementos etnográficos e históricos en su senda. 

Antiguos puentes de piedra, calzadas medievales, cruceiros (cruces de piedra típicas gallegas), petos de ánimas (pequeños altares), fuentes milagrosas, hórreos, lavaderos tradicionales y aldeas con arquitectura popular salpican el itinerario. 

Cada tramo ofrece ocasiones para descubrir leyendas locales, tradiciones religiosas (romerías, procesiones), así como la gastronomía y la hospitalidad propia de cada zona.

 

Señalización e infraestructura para el peregrino

Aunque más reciente y menos masificada que las rutas jacobeas clásicas, el recorrido ha ido desarrollando una infraestructura básica para acoger a los peregrinos. 

Desde 2018-2019 se ha trabajado en la señalización específica de todo el trazado: la vía cuenta con su propio símbolo y marcas (diferentes de la flecha amarilla del Camino de Santiago) para guiar a los caminantes. Asociaciones locales, concellos (ayuntamientos) y comunidades de montes han colaborado abriendo sendas que estaban abandonadas y acondicionando el camino en tramos difíciles. 

A día de hoy, gran parte del itinerario está señalizado con postes y placas distintivas de la Vía Mariana, facilitando el seguimiento de la ruta sin necesidad de navegador GPS.

En cuanto a los alojamientos, al ser una ruta emergente, su red es todavía limitada pero en crecimiento. Se han habilitado varios albergues de peregrinos a lo largo del recorrido, a menudo aprovechando edificios existentes o mediante acuerdos con instalaciones municipales. Incluso, en el propio Santuario da Peneda se ha acondicionado espacio para peregrinos. 

En Muxía, al finalizar la ruta, el peregrino puede solicitar la citada Certificación Mariana, equivalente a una “compostela”, que acredita haber completado la peregrinación (actualmente se entrega en la oficina de turismo local). Para ello existe una credencial en la que el peregrino reúne sellos de los santuarios por los que pasa, al igual que en los caminos jacobeos.

Es importante señalar que el volumen de peregrinos es todavía reducido en comparación con el Camino de Santiago tradicional. Esto implica que el viajero deberá planificar con algo más de anticipación sus etapas, teniendo en cuenta distancias entre servicios, comida y alojamiento disponibles en cada pueblo. 

 

La Ruta Mariana en comparación con otras rutas de peregrinación

Dentro del amplio abanico de rutas peregrinas que existen en la península ibérica, ocupa un lugar particular. No es un “Camino de Santiago” al uso, puesto que su objetivo final no es llegar a la tumba del Apóstol, sino recorrer diversos santuarios marianos. Aun así, Santiago de Compostela forma parte del itinerario y, de hecho, ambas rutas comparten ciertos tramos e iconografía espiritual. 

Como ya hemos dicho, los peregrinos de la Vía Mariana también caminan por Galicia llevando una credencial y buscan sellos en cada etapa. Incluso, pueden enlazar con la prolongación jacobea a Fisterra y Muxía.

 

Diferencias con cada ruta

Cada ruta de peregrinación tiene su encanto y características propias. 

  • El Camino del Norte presenta un recorrido marítimo a lo largo del litoral de Cantabria y Asturias. En el tramo del Camino del Norte desde Santander a Gijón, por ejemplo, los peregrinos avanzan entre paisajes de playas, acantilados y villas marineras. 

 

    • La Ruta Mariana, en contraste, transcurre por paisajes de interior galaico-portugués, con montes y valles aislados. Es decir, ofrece mayor contacto con la naturaleza rural que algunas rutas costeras.

 

  • Con el Camino Portugués la relación es aún más estrecha, dado que ambas rutas discurren de sur a norte uniendo Portugal con Galicia. La Vía Mariana corre aproximadamente en paralelo, unos kilómetros más al este, del Camino Portugués central. 

 

    • Mientras la ruta jacobea portuguesa principal entra en Galicia por Tui o la variante costera lo hace por A Guarda, la Vía Mariana lo hace por Arbo, más al interior. 

 

Sin embargo, la proximidad geográfica entre ambas rutas (especialmente en su variante costera) abre la posibilidad de combinar tramos

 

Conviene destacar que la Vía Mariana coincide parcialmente con rutas jacobeas existentes en ciertos puntos: por ejemplo: 

  • En la etapa de Padrón a Santiago muchos peregrinos marianos caminan junto a los del Camino Portugués tradicional. La iglesia de A Escravitude está muy próxima al itinerario jacobeo. 

 

  • Desde Santiago hasta Muxía, la ruta mariana sigue la misma senda que la prolongación xacobea a Fisterra/Muxía durante bastantes kilómetros. En este sentido, más que competir, la Ruta Mariana complementa la experiencia del Camino de Santiago. Aporta un enfoque devocional diferente (centrado en la Virgen) y descubre al caminante rincones menos conocidos.

 

Por último, es relevante mencionar el papel de las agencias especializadas que operan en torno a las peregrinaciones. La explosión de popularidad del Camino de Santiago en las últimas décadas ha propiciado la aparición de empresas que ayudan a los peregrinos con la planificación y logística. Estas iniciativas privadas pueden ser un apoyo para quienes buscan comodidad adicional en su ruta. 

Sin ir más lejos, Mundiplus, tu camino de santiago agencia ofrece servicios como reserva de alojamientos, traslado de mochilas o información turística personalizada en los Caminos de Santiago tradicionales. En el caso de la Ruta Mariana, al ser relativamente nueva, todavía son pocos los operadores que la incluyen en sus paquetes, pero es de esperar que con el tiempo aumente la oferta de servicios para este camino alternativo. 

En resumen, la Ruta Mariana Luso-Galaica se presenta como una ruta de peregrinación singular, que une dos regiones hermanas en torno a la figura de la Virgen María. Con su combinación de espiritualidad, patrimonio histórico y belleza natural, este camino ofrece una alternativa enriquecedora para seguir explorando Galicia y Portugal más allá de las rutas habituales.