
¡La localidad navarra de Los Arcos te espera en tu peregrinación! Este pueblo es un hito ineludible en el Camino Francés. Si quieres conocer esta parada, ubicada en las primeras etapas del recorrido, antes de empezar tu aventura, aquí te contamos todo lo que necesitas saber para sacarle el máximo partido.
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Índice de contenidos
Historia y relación con el Camino de Santiago

Como especialistas en viajes del Camino de Santiago de Compostela sabemos que cada localidad en la ruta tiene su propia historia entrelazada con el espíritu jacobeo. Los Arcos no es la excepción: su desarrollo está profundamente ligado al tránsito de peregrinos que desde la Edad Media atraviesan Navarra rumbo a Santiago.
Fundada en época medieval (con indicios de un antiguo asentamiento romano llamado Cornonium), esta villa creció rápidamente gracias a su enclave estratégico en el Camino Francés. Ya en el siglo XII, el rey navarro Sancho VI le otorgó fueros y el privilegio de celebrar un mercado semanal, reflejo de la prosperidad que traían los caminantes. Durante siglos, comerciantes, artesanos y peregrinos de toda Europa se reunían aquí, creando una atmósfera de hospitalidad que perdura hasta hoy.
Los Arcos, al igual que otros hitos cercanos como Puente la Reina, Estella o Viana, contó con antiguas hospederías y hospitales de peregrinos que daban socorro al viajero extenuado. Incluso se dice que en la Edad Media se tocaba la “campana del gallo” de la iglesia para orientar a los caminantes extraviados en la noche por los alrededores.
En la actualidad, destaca como final de una de las etapas del Camino de Santiago Francés, concretamente la que comienza en Estella.
Cualquier peregrino del Camino Francés, incluso quienes optan inicialmente por realizar solo el popular viaje del camino de Sarria a Santiago de Compostela organizado, termina sintiendo curiosidad por lugares con tanto encanto histórico como Los Arcos. No es de extrañar que cuando esos caminantes planifican futuros recorridos más largos, incluyan esta villa en su itinerario para dejarse deslumbrar por su patrimonio.
Razones para escoger el Camino Francés
Existen múltiples rutas jacobeas (cada una con su atractivo particular), como el exigente Camino del Norte por la costa cantábrica o el Camino Portugués que sube desde tierras lusas – incluso en versiones más cortas como el Camino Portugués desde Tui en 5 etapas. Sin embargo, el Camino Francés destaca por méritos propios y ofrece una experiencia única. A continuación, te damos algunas razones para elegir esta ruta:
- Riqueza histórica y cultural: es la ruta jacobea con mayor tradición. Atraviesa pueblos y ciudades cargados de historia en cada etapa. Podrás visitar monumentos emblemáticos y sentir la huella de millones de peregrinos a lo largo de los siglos. Ninguna otra ruta concentra tantos hitos históricos por kilómetro como esta.
- Infraestructura y servicios: es la ruta mejor preparada para el peregrino. Encontrarás fácilmente hostales, fuentes, señalización abundante y todo tipo de facilidades en el camino. Incluso puedes apoyarte en empresas organizadoras del Camino de Santiago que te ayuden con la logística (transporte de mochilas, reservas de alojamiento, etc.), algo que en esta ruta es especialmente accesible gracias a su popularidad. Tú podrás centrarte en caminar y disfrutar, sin preocuparte por contratiempos.
- Ambiente peregrino inigualable: si buscas compañía y conocer gente, esta es tu ruta. Esta opción acoge a la mayoría de peregrinos, por lo que nunca caminarás solo. Compartirás la senda con peregrinos de todas partes del mundo, creando un ambiente de camaradería único. Las anécdotas en común y el apoyo mutuo entre caminantes forman parte esencial de esta experiencia. Muchos peregrinos forjan amistades para toda la vida en este recorrido.
- Variedad de paisajes y gastronomía: a nivel paisajístico, el Camino Francés te regala un mosaico de entornos naturales. Partiendo de los Pirineos, pasando por viñedos, la meseta castellana y culminando en los bosques verdes de Galicia, cada jornada es diferente.
- Esta diversidad geográfica viene acompañada de una rica gastronomía regional en cada zona: podrás degustar desde pintxos vascos y vinos de Rioja, hasta cocidos maragatos y mariscos gallegos. ¡Un festín para tus sentidos etapa tras etapa!
Puntos de interés de Los Arcos
A pesar de su tamaño acogedor, Los Arcos atesora varios lugares que no puedes dejar de visitar durante tu estancia. Su casco urbano conserva el trazado medieval original, con calles paralelas que antaño estuvieron ceñidas por murallas. Recorriendo sus rincones descubrirás iglesias, plazas y edificios con encanto que hablan de un esplendor histórico notable.
Al igual que en distintas etapas del Camino de Santiago Francés, el peregrino encontrará en Los Arcos numerosos puntos de interés para el espíritu y la vista. Aquí te destacamos los imprescindibles:
Basílica de Santa María

La Iglesia (o Basílica) de Santa María de Los Arcos es, sin duda, la joya artística principal del pueblo. Su origen se remonta a finales del siglo XII, cuando comenzó a edificarse en estilo románico tardío. Con el paso de los siglos fue ampliada y embellecida, de modo que hoy presenta una asombrosa mezcla de estilos, predominando un barroco navarro ricamente decorado en su interior.
Al cruzar el umbral, el peregrino queda maravillado por sus retablos dorados, bóvedas pintadas y capillas llenas de arte sacro. La torre campanario, de estilo gótico-renacentista (siglo XVI), se alza esbelta sobre el conjunto, guiando a los caminantes desde la lejanía.
Un detalle curioso: en el pórtico de Santa María reside la “Morenica de los ojos zarcos”, una venerada imagen de la Virgen negra del siglo XIII que la tradición local envuelve en misticismo. Se dice que cada 15 de junio un rayo de sol consigue acariciar su rostro oculto, iluminándola por un instante.
Verdadero o no, esta leyenda añade un aura especial a un templo que ya de por sí invita a la reflexión y al recogimiento. Todo aquel que recorre la ruta Francesa del Camino de Santiago debe hacer una parada en esta iglesia, aunque solo sea para agradecer el camino recorrido bajo su histórica bóveda.
Murallas y Puertas medievales

Los Arcos estuvo fortificada en la Edad Media, y aunque las antiguas murallas hoy se funden con las casas, se conservan dos portales monumentales de acceso al pueblo que evocan aquella época: El Portal del Estanco, con su gran arco de medio punto labrado en piedra; y la Puerta de Castilla, situada junto al río Odrón, son testigos pétreos de la riqueza histórica local.
La Puerta de Castilla en particular era la entrada principal en el lado oeste de la villa; aún exhibe sobre su arco las armas de Felipe V, recuerdo de los tiempos en que la localidad estuvo bajo la órbita del reino de Castilla. Ambas nos conducen a la plaza porticada de Santa María, corazón neurálgico de la villa desde hace siglos.
Plaza de Santa María
Llegamos así a la Plaza de Santa María, centro de la vida local. Es una típica plaza mayor de trazado castellano-navarro, amplia y rodeada de soportales. Sus edificios, muchos del siglo XVII y XVIII, exhiben fachadas de piedra con balcones de forja y escudos de antiguas familias notables. El elemento dominante, sin embargo, es el imponente pórtico de la iglesia parroquial que ocupa uno de sus lados.
Tomarse un respiro en esta plaza – tal vez saboreando un vino local en alguna terraza – permite al peregrino empaparse de la atmósfera histórica. Imagina las ferias medievales, los pregones y celebraciones que esta plaza ha presenciado a lo largo de los años; hoy sigue siendo punto de encuentro, tanto para lugareños como para viajeros.
Casa Consistorial

La Casa Consistorial es otro edificio destacado que merece una mirada. Construido en 1764, refleja la elegancia sobria de la arquitectura barroca civil. Su fachada de piedra se distingue por detalles ornamentales cuidados: la portada principal con herrajes trabajados, balcones simétricos y varios escudos tallados que representan a la villa.
Situada también en la Plaza de Santa María, ha sido testigo de más de dos siglos de decisiones municipales, fiestas proclamadas desde su balcón e incluso alguna bienvenida a peregrinos ilustres. Para el visitante actual, es un bonito ejemplo de la arquitectura señorial navarra del XVIII y un recordatorio de la larga historia institucional de la localidad.
La Nevera de Los Arcos
Uno de los rincones más singulares del pueblo es La Nevera, una construcción histórica un tanto inesperada. Se trata de una hielera o pozo de nieve construido en 1720 por la Cofradía de las Benditas Ánimas del Purgatorio.
En una era sin refrigeración industrial, estas neveras servían para almacenar la nieve recogida en invierno, prensarla en su interior subterráneo y conservarla durante meses. La nieve se mantenía aislada del calor bajo gruesos muros y capas de paja, y posteriormente se subastaba o vendía en marzo, cuando era muy demandada para conservar alimentos o aliviar fiebres.
Considerada de las primeras de la historia en la región, es un fascinante testimonio de aquellas ingeniosas prácticas pre-industriales.
Casa de Cultura Thyssen-Bornemisza

En pleno casco antiguo se encuentra la Casa de Cultura Carmen Thyssen-Bornemisza, inaugurada en el año 2000. Llama la atención que un pueblo pequeño tenga un centro cultural con este nombre tan ilustre, pero existe una razón: Carmen Cervera (Baronesa Thyssen) mantuvo vínculos con esta localidad, impulsando actividades culturales en la zona.
El edificio, adaptado de una casona tradicional, alberga exposiciones temporales, conferencias y eventos que enriquecen la vida cultural del pueblo. Su conexión con la historia local – al llevar el nombre de una de las coleccionistas de arte más importantes de España – añade un toque especial a este espacio.
Puntos de interés cercanos
Si cuentas con algo de tiempo extra o simplemente quieres explorar los alrededores, Los Arcos tiene cercanías llenas de atractivo. La comarca de Estella-Oriente ofrece tanto patrimonio religioso como belleza natural en pocos kilómetros a la redonda. Aquí van algunas sugerencias de lugares cercanos que bien valen una visita:
Basílica de San Gregorio Ostiense (Sorlada)

A unos 6 km (en lo alto de un monte accesible por sendero, o 10 km por carretera) se alza la Basílica de San Gregorio Ostiense, un santuario barroco impresionante. Cada año, el segundo lunes de Pentecostés, los vecinos realizan una romería hasta allí para honrar al santo. La tradición incluye un acto singular: los alcaldes de Los Arcos y de Sorlada intercambian sus bastones de mando en la escalinata de la basílica, simbolizando hermandad entre pueblos.
En el interior del templo, según la leyenda, hay un ladrillo oculto que, si es pisado con fe, concede matrimonio en el año en curso. Mitos aparte, la basílica es el máximo exponente del barroco navarro rural, construida en el siglo XVII en honor a San Gregorio (un obispo italiano del siglo XI muy venerado por librar al campo navarro de plagas). Su silueta domina el horizonte y ofrece unas vistas panorámicas magníficas de la comarca. S
Ermita de San Blas
En las afueras, se encuentra la Ermita de San Blas (antiguamente dedicada a San Lázaro). Es una pequeña ermita de origen románico que antaño marcaba el camino a la entrada del pueblo. Cada 3 de febrero los vecinos acuden en romería a este santuario para celebrar la festividad de San Blas, conocido protector contra los males de garganta.
La ermita, sencilla pero entrañable, conserva ese aire de devoción popular: en su día pudo servir de lazareto (hospital de leprosos) en las afueras, y hoy es lugar de bendición de alimentos típicos (como las tradicionales roscadas o panes de San Blas).
Iglesia del Santo Sepulcro (Torres del Río)

Si continúas unos kilómetros más adelante en dirección a Logroño, por la propia ruta jacobea, llegarás al pueblo de Torres del Río. Allí te espera uno de los templos más enigmáticos de todo el Camino: la Iglesia del Santo Sepulcro, una pequeña iglesia románica de planta octogonal del siglo XII.
Su diseño de ocho lados recuerda a la iglesia de Eunate más al este. Durante mucho tiempo se ha especulado con que fue construida por una cofradía medieval inspirada en los caballeros templarios, dado su inusual estilo orientado a Jerusalén. En su interior, una hermosa bóveda de nervios cruzados sorprende por su complejidad geométrica.
Muchos peregrinos consideran esta iglesia una joya escondida en el tramo navarro-riojano. Está lo suficientemente cerca (aprox. 7 km) como para ser una excursión recomendable si te apasiona el arte medieval y quieres anticipar parte de lo que verás en la siguiente etapa del Camino Francés.
Gastronomía y festividades
Los Arcos forma parte de la zona media de Navarra, tierra de huertas fértiles y buenos asados. Entre los platos típicos destacan: la menestra de verduras (con productos frescos de temporada, como espárragos y alcachofas), los pimientos del piquillo asados al fuego; y las legumbres como las pochas, unas alubias tiernas muy celebradas en la región.
Si eres más de carne, no te pierdas el cordero al chilindrón o el gorrín asado (cochinillo), recetas tradicionales que se han transmitido de abuelas a nietos.
Otra curiosidad local son los menudicos de cordero, un guiso contundente hecho con las partes internas del cordero, muy apreciado por los lugareños en épocas festivas. Todo esto, acompañado de un buen vino D.O. Navarra o D.O.Ca. Rioja (recordemos que estamos muy cerca de la frontera riojana), conforma un banquete digno de peregrino.
Por otro lado, las festividades locales añaden un sabor especial a la visita si coincides con ellas. Las fiestas patronales de Los Arcos se celebran cada año del 14 al 20 de agosto, en honor a Nuestra Señora de la Asunción y San Roque. Durante esa semana el pueblo se llena de vida: hay encierros, música, comidas populares y la alegría desborda por las calles.
El sábado anterior al inicio oficial de las fiestas tiene lugar la Feria del Camino de Santiago. Es un mercado y muestra de productos artesanales y gastronómicos donde peregrinos y vecinos se entremezclan celebrando la cultura jacobea.
Consejos para disfrutar de Los Arcos al máximo
Antes de despedirnos, aquí van algunos consejos prácticos para que tu experiencia aquí sea redonda:
- Reserva tu alojamiento con antelación: debido a que es un final de etapa muy frecuente, en temporada alta los alojamientos se llenan rápido. Si viajas en meses de verano o festivos, asegúrate de hacer tu reserva con tiempo. De esta forma tendrás garantizada una cama cómoda donde reponer fuerzas, evitando agobios de última hora. Y si lo prefieres, deja que nos encarguemos nosotros de esta cuestión.
- Tómate tu tiempo para explorar: no llegues, duermas y te vayas corriendo a la mañana siguiente sin más. Los Arcos merece ser descubierto con calma. Dedica un rato de la tarde a pasear por sus calles empedradas, curiosear cada rincón de la Plaza de Santa María, apreciar los detalles de las fachadas blasonadas y, si es posible, visitar todas las ermitas o conventos cercanos.
- Disfruta de la gastronomía local: tras muchos kilómetros, tu cuerpo pide carburante… ¡y qué mejor que la cocina navarra! Aprovecha la parada para darte un homenaje culinario. Prueba esos platos típicos que te hemos dicho y convive con los habitantes en los bares y restaurantes.
- Ajusta tu visita según las fiestas: si te gustan las celebraciones, intenta calzar tu llegada en días festivos para vivir el folclore local en primera persona. Bailar con los lugareños o participar en una romería te conectará profundamente con la cultura de la zona. Si, por el contrario, prefieres tranquilidad, ten en cuenta las fechas de fiestas (mediados de agosto principalmente) para llegar en días más calmados.
- No dudes en pedir ayuda profesional si la necesitas: por último, recuerda que no estás solo en la planificación de tu camino. Si organizar reservas, transporte de mochilas o cualquier detalle logístico se te hace cuesta arriba, apóyate en expertos. En Mundiplus conocemos esta ruta de principio a fin y sabremos adaptar tu viaje
- Contar con asistencia no le quita autenticidad a tu Camino. Al contrario, te permite enfocarte en lo importante: vivir cada paso y cada visita plenamente.





