
El Camino Primitivo es la ruta original del Camino de Santiago, un trayecto de alta exigencia física que conecta Oviedo con Santiago de Compostela a través de las montañas de Asturias y Lugo.
A lo largo de unos 310-320 km divididos en alrededor de 13 a 15 etapas, el peregrino se enfrenta a continuas subidas y bajadas, sendas remotas y clima cambiante. Su dureza es notoria incluso entre las distintas rutas jacobeas: al atravesar zonas elevadas y aisladas, esta ruta ha ganado fama de ser una de los más desafiantes.
Esto hace que relativamente pocos peregrinos (apenas un 5% del total anual) opten por él, pese a sus paisajes espectaculares y su carácter histórico único. En este artículo analizaremos qué hace duro al Camino Primitivo, compararemos su dificultad con la de otras rutas detallaremos cuáles son las etapas más duras (y también las más fáciles) de este itinerario legendario.
Índice de contenidos
Dureza del Camino Primitivo frente a otras rutas del Camino de Santiago

Como te hemos dicho, está considerado uno de los caminos más duros del repertorio jacobeo, sino el que más. Su orografía montañosa y desniveles pronunciados lo sitúan por encima en dificultad respecto a rutas más llanas o de mayor infraestructura.
- Por ejemplo, comparado con el popular Camino Francés, el Primitivo es más corto (unos 313 km frente a ~800 km) pero concentra esfuerzos más intensos en menos días. La ruta francesa tiene algunos tramos duros (la subida a los Pirineos en Roncesvalles, O Cebreiro en Galicia) pero en general transcurre por senderos cómodos.
- En contraste, con el Camino del Norte comparte un perfil rompe-piernas: muchas cuestas y descensos constantes. Ambos se consideran físicamente exigentes; sin embargo, el Primitivo alcanza cotas más altas (hasta ~1.150 m en el Puerto del Palo) concentradas en etapas puntuales.
- El Camino Portugués, por su parte, es notablemente más suave. El Camino Portugués desde Oporto hasta Tui muestra un terreno mayormente llano. Ya en Galicia, encontrarás pequeñas colinas. Además, el clima es más templado y la altitud modesta (punto más alto ~400 m en Serra da Labruja), haciendo que esta ruta sea más llevadera para la mayoría.
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- Una variante popular, la variante Espiritual del camino Portugués, añade un toque de aventura (incluyendo una fuerte subida al Monasterio de Armenteira), pero sigue sin alcanzar las exigencias físicas del Primitivo.
- El Camino Inglés (desde Ferrol o A Coruña) es corto y de dificultad moderada, con algunas cuestas pero sin montañas altas.
- El Camino Sanabrés Ourense-Santiago transcurre por zonas de media montaña, con subidas notables (por ejemplo al Alto do Poio, 1.335) pero con etapas relativamente cortas y buena infraestructura, resultando más asequible en conjunto.
- Finalmente, la extensión a Finisterre y Muxía (unos 90 km adicionales desde Santiago) tiene desniveles suaves y se realiza típicamente en 3-4 etapas, por lo que no alcanza la dificultad del Primitivo salvo por el cansancio acumulado.
En conclusión, esta ruta sobresale por su exigencia física y entornos montañosos. Solo el Camino del Norte podría compararse en esfuerzo continuo, y ni siquiera las rutas más largas como la Vía de la Plata implican tantos ascensos empinados. No en vano, muchos peregrinos consideran que el Primitivo es la ruta más dura de todas, un reto reservado para quienes buscan una peregrinación más desafiante.
Eso sí, su dureza viene acompañada de recompensas: paisajes de alta montaña impresionantes, soledad y autenticidad. Además, afrontar este Camino con la debida preparación (y apoyarse en la logística de Mundiplus, la mejor agencia Camino de Santiago en cuanto a reserva de alojamientos o transporte de mochilas) puede ayudar a superar las dificultades y disfrutar mejor de la experiencia.
Principales dificultades del Camino Primitivo
Aunque cada peregrino vive el esfuerzo de forma diferente, existen varios factores objetivos que hacen de este un recorrido desafiante. A continuación resumimos las principales dificultades de esta ruta:
- Desniveles y altitud: es la característica más destacada. El recorrido atraviesa la Cordillera Cantábrica internándose en zonas elevadas entre Asturias y Galicia. En dos ocasiones se superan los 1.000 metros de altitud: en el Puerto del Palo (1.146 m, techo de la ruta y en el Alto del Acebo (alrededor de 1.030-1.050 m en la frontera astur-gallega). Las subidas a estos puertos son largas y pronunciadas, suponiendo algunos de los tramos más duros de todo el Camino en general.
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- A lo largo del itinerario abundan las cuestas empinadas y descensos fuertes que castigan las piernas. El desnivel acumulado total es considerable en comparación con otras rutas más llanas.
- Esfuerzo físico y preparación: la combinación de etapas relativamente largas con terreno montañoso requiere una buena condición física o, al menos, capacidad de resistencia. Varios días del Primitivo superan los 25 km por montaña, lo que puede equivaler a jornadas de 7-8 horas caminando.
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- Es recomendable haber entrenado con antelación, especialmente subidas con peso, para afrontar cómodamente estas etapas. Los peregrinos menos preparados pueden encontrarlo muy exigente desde las primeras jornadas, acumulando fatiga rápidamente.
- Clima y condiciones del terreno: otra dificultad es el clima del norte peninsular. En Asturias y Galicia la lluvia es frecuente incluso en verano, y en cotas altas puede haber niebla espesa, viento fuerte o incluso nieve a inicios de primavera o finales de otoño.
- Estas condiciones pueden endurecer el recorrido: senderos embarrados, descensos resbaladizos (por ejemplo, la bajada al embalse de Grandas de Salime se vuelve delicada con lluvia) y visibilidad reducida en zonas como Hospitales.
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- Hay tramos expuestos donde el mal tiempo puede suponer un riesgo, por lo que conviene prestar atención al pronóstico y extremar la precaución en montaña. En contrapartida, en días despejados el peregrino disfruta de vistas increíbles que compensan el esfuerzo.
- Señalización y orientación: por suerte, el Camino Primitivo está bien señalizado en la actualidad. Mojones de piedra con la concha amarilla marcan la dirección en Asturias y Galicia, complementados por las clásicas flechas amarillas pintadas. Solo en contadas ocasiones (quizá al salir de ciudades o en algún cruce confuso) puede surgir duda sobre el rumbo a seguir. Aun así, por la naturaleza solitaria de muchos tramos, es importante estar atento a las marcas para no pasarlas por alto.
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- Una variante especialmente remota, la Ruta de los Hospitales, está perfectamente balizada pese a su aislamiento, pero no tiene localidades intermedias ni posibilidad de auxilio inmediato, de modo que la orientación y prudencia son vitales.
- Servicios y alojamientos: aquí la red de alojamientos y servicios es menos abundante. El Primitivo atraviesa comarcas rurales con pocos núcleos urbanos grandes (Lugo y Oviedo son las únicas ciudades importantes en todo el trayecto). Esto se traduce en menos bares, tiendas y albergues por etapa.
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- Según un cálculo, de Oviedo a Melide se pasa por 36 localidades con servicios (aproximadamente una cada 7 km), lo cual no está mal, pero hay tramos largos sin ningún pueblo donde es necesario llevar agua y comida encima. Por ejemplo, la etapa entre La Mesa y Grandas de Salime (15 km) no tiene poblaciones, o el segmento San Román da Retorta – Melide (30 km) apenas ofrece un par de lugares para avituallarse.
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- Conviene planificar bien cada día: saber dónde hay fuentes, comprar víveres la tarde anterior si la siguiente etapa es aislada, etc.
Las etapas más duras del Camino Primitivo
Tras analizar el recorrido, es posible identificar tres etapas clave que destacan por su dificultad dentro esta ruta. Estas jornadas concentran los mayores desniveles, distancias considerables y terrenos complicados. A continuación describimos las 3 etapas más duras del Camino Primitivo, explicando por qué suponen un desafío y qué puede esperar el peregrino en cada una de ellas:
Etapa Tineo – Pola de Allande (Asturias)

- Distancia: ~27-28 km.
- Desnivel acumulado: ≈ +750 m / -850 m.
- Dureza: tiene el honor de ser conocida como la más dura del Camino Primitivo. Se trata de una jornada larga que atraviesa las montañas del occidente asturiano, encadenando constantes subidas y bajadas. Aunque el recorrido transcurre por sendas rurales sin dificultad técnica, el perfil “rompe-piernas” pasa factura: se suceden varios altos (Alto de Porciles, ~880 m; Alto de Lavadoira, ~810 m) con descensos intermedios, lo que impide tomar un ritmo uniforme.
El inicio en Tineo (680 m s.n.m.) ya presenta una subida prolongada hasta casi 800 m en los primeros 5 km, con hermosas vistas si la niebla lo permite. Después, la etapa alterna tramos de bosque y praderas de montaña, pasando por pequeños pueblos como Campiello, donde muchos peregrinos hacen una pausa.
Tras unos 20 km llega uno de los desafíos: el ascenso al Alto de Porciles (~970 m de altitud) seguido de un fuerte descenso y otra subida al Alto de Lavadoira. Ninguna de estas cuestas aislada es tan extrema, pero el encadenamiento resulta agotador. La bajada final hacia Pola de Allande también es pronunciada, castigando las rodillas.
En total, se superan varios desniveles importantes en un solo día, sumando casi 1000 m de subida acumulada y otro tanto de bajada. No es extraño invertir 7 u 8 horas en completar la etapa. Es fundamental dosificar fuerzas, hacer paradas para comer algo (hay bares en pueblos intermedios) y proteger los pies, ya que este día suele provocar ampollas por la longitud y el terreno irregular.
Etapa Pola de Allande – Berducedo (Asturias)

- Distancia: ~16 km.
- Desnivel acumulado: ≈ +600 m / -300 m.
- Dureza: aunque más corta en kilómetros, muchos consideran que esta etapa rivaliza en dificultad con la anterior. El motivo es la ascensión al Puerto del Palo, punto culminante en altura.
Se parte de Pola de Allande (540 m) y en unos 8-9 km se asciende hasta 1.146 m sobre el nivel del mar, ganando alrededor de 600 metros de desnivel. La pendiente en algunos tramos es exigente y prolongada, por lo que conviene marcar un paso constante y apoyarse en bastones para aliviar las piernas.
La subida al Puerto del Palo se considera uno de los tramos más difíciles de todo el recorrido debido a su longitud y inclinación. Este puerto de montaña, que históricamente fue temido por los peregrinos medievales, hoy ofrece una recompensa incomparable: una panorámica de 360º de cumbres y valles asturianos que quita el aliento.
Cabe señalar que en este tramo confluyen dos variantes: la tradicional por Pola de Allande y la famosa “Ruta de los Hospitales” que sube al mismo punto desde el lado opuesto. Ambos recorridos se unen precisamente en el Alto del Palo.
En cualquier caso, tras un descanso en la cima, queda aún la segunda parte de la etapa: el descenso y camino hasta Berducedo. La bajada inicial desde el puerto es empinada pero luego se suaviza, convirtiéndose en un recorrido de cresteo entre montes. Aunque físicamente el grueso del esfuerzo es la subida, hay que tener precaución al descender (especialmente con mal tiempo o niebla, frecuentes en la zona alta).
Etapa Grandas de Salime – A Fonsagrada (Asturias → Galicia)

- Distancia: ~26-27 km.
- Desnivel acumulado: ≈ +650 m / -350 m.
- Dureza: esta etapa marca la entrada en Galicia y supone otro día largo con una ascensión importante: la subida al Alto del Acebo.
Tras partir de Grandas de Salime (aprox. 550 m de altitud) y recorrer unos primeros kilómetros en valle, el camino comienza a ganar altura hacia el Acebo, que alcanza alrededor de 1.050 m. La subida al puerto se realiza de forma relativamente progresiva, sin rampas extremas, pero es prolongada y llega en la parte final de la etapa, cuando las fuerzas empiezan a flaquear.
El ascenso completo son unos 600 m de desnivel positivo repartidos en 8-10 km. Muchos peregrinos lo encuentran cansado sobre todo por venir arrastrando el esfuerzo de días previos. A medida que se asciende, el paisaje cambia: se dejan atrás los bosques y se abre la vista a verdes montañas. Suele reinar un gran silencio en este tramo, solo interrumpido por el viento y las campanas de vacas pastando, lo que aporta una atmósfera muy especial al desafío físico.
Al coronar el Alto do Acebo, se suele hacer una parada para celebrar la llegada a Galicia. Tras el puerto, aún restan unos 12 km hasta Fonsagrada, pero afortunadamente en terreno de descenso o falsos llanos. Primero se baja hasta la aldea de Acebo/Paradavella y luego la ruta ondula por las montañas lucenses.
La sensación predominante es de fatiga acumulada: a estas alturas el peregrino ya lleva siete u ocho días caminando. El perfil de constantes subidas y bajadas suaves puede hacerse pesado, aunque menor que las cuestas asturianas.
Las etapas más fáciles del Camino Primitivo
No toda la ruta es igual de dura. También existen etapas más cortas o llanas que permiten al peregrino descansar relativamente y disfrutar sin tanto esfuerzo físico. Estas jornadas más fáciles sirven de respiro entre las montañas, o bien marcan el inicio y fin del camino donde el terreno es más benigno. A continuación, mencionamos tres de las etapas consideradas más fáciles o llevaderas del Camino Primitivo:
Etapa Oviedo – Grado (Asturias)
- Distancia: ~25 km.
- Dificultad: Baja.
Es la primera etapa y, aunque no es trivial en longitud, su perfil es bastante asequible. Partiendo de la catedral de Oviedo, se sale de la ciudad y se atraviesan zonas periurbanas y rurales sin grandes desniveles.
La única subida significativa del día es la cuesta al Escamplero, una colina a unos 300 m de altitud que se supera en los primeros 10 km. Tras coronarlo, el resto de la ruta hacia Grado alterna tramos de pistas de tierra y asfalto en suave descenso o llano, entre prados, castaños y pequeñas aldeas.
En general es una jornada cómoda para entrar en calor. Muchos peregrinos novatos la completan sin problemas en unas 5-6 horas.
Etapa Grado – Salas (Asturias)
- Distancia: ~20 km.
- Dificultad: Baja.
Esta segunda etapa es incluso más corta, transitando valles fluviales y colinas de poca altitud. El camino sigue inicialmente el valle del río Cubia y luego el curso del río Narcea, por lo que no presenta pendientes fuertes. Se trata de un trayecto muy agradable, con paisajes de vegas fértiles, bosques de ribera y aldeas tradicionales. Pasaremos por Cornellana (con su histórico monasterio de San Salvador) a mitad de etapa, un buen lugar para hacer un alto.
En general, es una de las jornadas más amables: el terreno es mayormente llano con algún repecho menor, y el entorno rural brinda sombra y fuentes para reponer agua. Salas, la villa donde concluye la etapa, está apenas a 240 m de altitud (similar a Grado), lo que indica el escaso desnivel neto.
Etapa Melide – Arzúa (Galicia)
- Distancia: ~14,5 km.
- Dificultad: Baja.
Esta etapa ocurre en el tramo final, una vez que el Primitivo se ha unido con el Camino Francés en Melide y es la más corta de todo el recorrido. Después de los esfuerzos en Asturias y Lugo, el trecho entre Melide y Arzúa se siente muy llevadero. El perfil es de terreno ondulado suave, con colinas pequeñas y continuas pero sin grandes desniveles ni tramos prolongados de subida.
Se camina por sendas de tierra cómodas y pistas asfaltadas secundarias, atravesando bosques de eucaliptos, prados verdes y varias aldeas rurales. Aunque las subidas y bajadas son frecuentes, su poca altura hace que no resulten extenuantes, aportando más bien algo de variedad al paseo.
En días de lluvia el barro puede añadir dificultad, pero en condiciones normales es un trayecto sencillo. Con unas 4 horas de caminata se completa sin apuro, permitiendo al peregrino disfrutar del entorno con calma. De hecho, muchos consideran Melide-Arzúa una etapa de recuperación, ideal para relajar las piernas tras jornadas anteriores más largas.
El Camino Primitivo es un recorrido de contrastes: por un lado exige fortaleza física y mental para superar sus etapas más duras, y por otro lado brinda momentos de disfrute plácido en etapas más fáciles.
Hemos visto cómo las montañas asturianas imponen las mayores dificultades – con etapas como Tineo-Pola de Allande o Pola de Allande-Berducedo desafiando al peregrino con duras subidas – mientras que en Galicia el recorrido se suaviza gradualmente, ofreciendo respiros y etapas breves hacia el final.
En conjunto, el Primitivo destaca como una de las rutas más difíciles del Camino de Santiago, algo reconocido en el mundo jacobeo. Sin embargo, cada tramo complicado viene acompañado de recompensas: panoramas incomparables, la satisfacción de conquistar cada puerto, la camaradería forjada en la soledad del monte, y la sensación de estar reviviendo la historia misma.
Si estás pensando en emprender el Camino Primitivo, no te desanimes por su fama de duro reto. Con una planificación adecuada, algo de entrenamiento previo y respeto a tus propios límites, podrás afrontarlo etapa a etapa. Alterna días de esfuerzo máximo con otros más tranquilos, hidrátate bien y escucha a tu cuerpo. Recuerda que incluso los peregrinos medievales tomaban descansos en los antiguos hospitales de montaña cuando lo necesitaban.





