
El Camino de Santiago Portugués (ruta central) es la segunda ruta jacobea más popular en la actualidad. La duración del recorrido puede variar bastante dependiendo de dónde comiences y del ritmo de cada peregrino. No es lo mismo iniciar en Lisboa que en Oporto o en la frontera gallega de Tui, ya que la distancia recorrida cambia significativamente.
A continuación, analizamos cuántos días se necesitan según el punto de partida más común y cómo se pueden ajustar las etapas a tus necesidades. Aprovecharemos para comparar la duración del Camino Portugués con la de otras rutas del Camino de Santiago.
Índice de contenidos
Duración del Camino Portugués según el punto de partida
La ruta central del Camino Portugués ofrece múltiples puntos de inicio, y la cantidad de días que tardarás en llegar a Santiago de Compostela dependerá de dónde decidas comenzar. Las tres opciones más comunes son Lisboa, Oporto o Tui, ordenadas de mayor a menor distancia. Veamos los detalles de cada tramo:
Desde Lisboa (ruta completa, ~600 km)

Si optas por partir desde Lisboa, te esperan aproximadamente 600 a 640 km de recorrido hasta Santiago. Esto suele traducirse en unas 25 a 30 etapas.
Obviamente, el número exacto de días puede ajustarse según la planificación de cada persona. Peregrinos más experimentados podrían completar etapas más largas y reducir el total de jornadas, mientras que otros pueden preferir hacer etapas más cortas y añadir días extra.
Iniciar en Lisboa supone vivir la experiencia del Camino Portugués Central de principio a fin, atravesando todo Portugal. Pasarás por ciudades históricas como Santarém, Coímbra, y por supuesto Oporto, antes de llegar a Galicia.
Es un trayecto largo (cerca de un mes de marcha continua) y menos transitado en sus primeros tramos, pero lleno de riqueza cultural y paisajística. Muchos peregrinos dividen esta ruta en dos o tres viajes distintos (Lisboa-Oporto y luego Oporto-Santiago u Oporto-Tui) debido a la cantidad de días que requiere completar el recorrido entero.
Desde Oporto (~240 km)

Posiblemente, la opción más popular hoy en día es hacer el Camino Portugués desde Oporto a Tui. Desde aquí hasta Santiago hay alrededor de 240 km, que típicamente se recorren en unas 11–12 etapas. De hecho, el itinerario estándar del Camino Portugués central partiendo de Oporto consta de 12 días de caminata para cubrir la distancia hasta la meta.
Una forma común de describir esta ruta es dividirlo en dos segmentos: hasta Tui (tramo portugués) y a partir de Tui (tramo gallego). Desde Oporto hasta la frontera suelen contarse 6 etapas de marcha, pasando por ciudades y pueblos emblemáticos como Barcelos, Ponte de Lima y Valença do Minho.
Por ejemplo, una posible de este primer tramo distribución sería: Oporto–Arcos, Arcos–Barcelos, Barcelos–Balugaes, Balugaes-Ponte de Lima, Ponte de Lima–Rubiaes, Rubiaes–Tui, con distancias diarias entre 16 y 27 km. Tras cruzar el río Miño por el Puente Internacional hacia Galicia, restan otras 5 a 6 etapas adicionales desde Tui hasta Santiago.
Comenzar en Oporto ofrece un equilibrio perfecto para muchos: es una distancia asequible de unos 240 km, la dificultad es moderada (no tiene montañas muy elevadas; el punto más exigente suele ser la subida al Alto da Portela Grande saliendo de Ponte de Lima, que aun así es un reto asumible), y atraviesas regiones con buena infraestructura de albergues y servicios.
Además, Oporto es una ciudad fácilmente accesible en transporte (con aeropuerto internacional) y brinda un bellísimo punto de partida con su catedral (Sé do Porto) sobre el río Duero.
Por todo ello, esta ciudad se ha convertido en uno de los lugares favoritos para iniciar el Camino: solo en 2024, más de 27.300 peregrinos comenzaron aquí, consolidándolo como el segundo punto de inicio más popular (solo por detrás de Sarria, en el Camino Francés).
Desde Tui (~115–120 km)

Para quienes disponen de menos tiempo o simplemente desean hacer lo mínimo necesario para obtener la Compostela, una opción ideal es arrancar en Tui, ya en la provincia de Pontevedra (Galicia). Esta localidad se encuentra justo en la frontera con Portugal, separada de Valença do Minho por el río Miño, y marca aproximadamente los últimos 115 km hasta Santiago. Esta distancia suele recorrerse en 5 o 6 días, dependiendo del plan de etapas elegido.
Tradicionalmente, muchos peregrinos dividen el tramo Tui-Santiago en 5 etapas cómodas, alrededor de 20 km por día, salvo la primera jornada. Un itinerario típico sería: Tui–Redondela (~33 km), Redondela–Pontevedra (~20 km), Pontevedra–Caldas de Reis (~22 km), Caldas–Padrón (~19 km) y Padrón–Santiago (~25 km).
De esta forma, en seis jornadas se cubren los ~118 km finales del Camino Portugués central. No obstante, algunos peregrinos optan por unificar las dos primeras etapas y caminar directamente de Tui a Redondela en un solo día (son unos 32 km, un desafío considerable pero factible para gente acostumbrada a largas distancias).
Haciendo eso, es posible completar el tramo en 5 etapas. De hecho, es común planificar 5 días de marcha para 116 km, eliminando la parada en O Porriño. En cualquier caso, tanto en 5 como en 6 etapas, este tramo final ofrece una experiencia breve (alrededor de una semana), ideal para quienes tienen tiempo limitado pero quieren vivir la experiencia.
A nivel de paisaje, empezar en Tui significa que casi todo el recorrido transcurre en Galicia. Atravesarás poblaciones con mucho ambiente peregrino como Pontevedra o Padrón, y disfrutarás de la conocida hospitalidad gallega. Es un trayecto corto pero muy especial, con el atractivo añadido de que con 100 km caminados puedes solicitar la Compostela al llegar a Santiago.
¿Y qué ocurre con la ruta costera? Cabe mencionar que además de la ruta central (interior) que hemos descrito, existe el Camino Espiritual que parte también de Oporto pero sigue la costa atlántica vía Vigo antes de unirse al camino central en Redondela. La duración de la ruta costera de Oporto a Santiago es similar: unos 280 km que se recorren en unas 12–13 etapas.
Comparativa de la duración del Camino Portugués con otras rutas
Cada ruta del Camino de Santiago tiene una extensión y dificultad distintas, lo que se traduce en duraciones muy variables. En comparación con otras rutas jacobeas, (especialmente empezando en Oporto) ofrece una duración media, ni de las más largas ni de las más cortas. Veamos cómo se posiciona frente a algunas de las rutas más conocidas:
- Camino Francés: es la ruta más tradicional y concurrida. Abarca unos 764 km desde Saint-Jean-Pied-de-Port (o Roncesvalles) hasta Santiago, lo que suele requerir entre 30 y 35 días de caminata. Muchos guías estiman unas 33 etapas para completarlo íntegro, haciéndolo más largo que el Portugués.
- Camino del Norte: bordea la costa cantábrica desde Irún hasta Galicia. Su recorrido es de alrededor de 800–820 km, similar al Francés en longitud, con aproximadamente 34–35 etapas recomendadas. Es por tanto también más extenso que el Camino Portugués central.
- Camino Primitivo: parte de Oviedo y llega a Santiago tras unos 313 km, que se suelen cubrir en 13–14 días. Es una ruta más corta, aunque con mayor desnivel y exigencia física.
- Camino Inglés: desde Ferrol hasta Santiago hay unos 120 km, que se hacen en apenas 5 o 6 jornadas, siendo de las rutas más breves.
- Camino Sanabrés: corresponde a los últimos 100-130 km de la Vía de la Plata, normalmente empezando en Ourense. Son aproximadamente 110 km hasta Santiago, que típicamente se realizan en 5 o 6 días de marcha. Por ejemplo, nuestro Camino Sanabrés desde Ourense plantea 6 etapas cómodas para cubrir este tramo final de la Vía de la Plata, siendo comparable en longitud al Camino Portugués desde Tui (ambos en torno a una semana).
En resumen, el Camino Portugués central requiere menos días que las rutas largas como el Francés o el del Norte, pero más días que los caminos cortos de ~100 km como el Inglés o el tramo final sanabrés.
Esto lo convierte en una alternativa equilibrada para muchos peregrinos: ni un compromiso de cinco semanas, ni una experiencia demasiado fugaz de menos de una semana, sino unos doce días de aventura (si se parte de Oporto) con la posibilidad de ajustar un poco al alza o a la baja según tus necesidades.
Flexibilidad de las etapas: cómo unir o dividir jornadas

Una de las ventajas del Camino Portugués, al igual que en otras rutas, es la flexibilidad para planificar etapas más cortas o más largas dependiendo de tu condición física, el tiempo disponible y tus preferencias. No existe un número “obligatorio” de días; las etapas tradicionales son solo una sugerencia. Cada peregrino puede partir o unificar tramos para adaptar la experiencia a su medida.
- Unificar etapas (caminar más por día): si cuentas con pocos días disponibles o tienes buen entrenamiento y quieres avanzar más rápido, puedes combinar dos etapas en una sola jornada. Ya te hemos sugerido el caso de Tui a Redondela en un día, saltándote la parada de O Porriño, para reducir el Camino desde Tui a 5 días en lugar de 6.
Otro ejemplo en el tramo portugués: la guía estándar separa Oporto – Arcos (16 km) y Arcos – Barcelos (20 km) en dos días, pero hay peregrinos que unen ambas y caminan de Oporto a Barcelos (unos 36 km).
Esta última opción no es lo usual, pero muestra que es posible acortar la duración total si se aumenta la distancia diaria. Combinar etapas viene bien cuando deseas ahorrar tiempo, aunque conviene ser realista: caminar más de 30 km en un día con mochila puede ser extenuante para la mayoría, especialmente varios días seguidos.
- Partir etapas (caminar menos por día): por el contrario, si prefieres tomártelo con calma o no estás habituado a caminar largas distancias, es totalmente válido dividir una etapa en dos días más cortos. Esta ruta ofrece muchas localidades intermedias con alojamientos, lo que permite estas divisiones.
Por ejemplo, la etapa Padrón – Santiago (24 km) se puede fraccionar durmiendo en algún pueblo como Teo o Milladoiro a medio camino, convirtiendo los últimos kilómetros en dos jornadas suaves de 12–15 km.
Asimismo, en la parte portuguesa, algunos peregrinos optan por hacer una parada extra entre Ponte de Lima y Tui, deteniéndose en Valença do Minho antes de cruzar a Tui, si el día previo fue pesado (la bajada del Alto da Portela puede dejar las piernas cansadas).
Partir etapas es recomendable si buscas disfrutar más del entorno sin prisas o si viajas con personas de menor resistencia física. Al final, añadir uno o dos días más puede hacer el viaje mucho más placentero y reducir el riesgo de lesiones por sobreesfuerzo.
En conclusión, el Camino Portugués puede moldearse a tu gusto. No hay problema en tardar dos o tres días más de lo “previsto” si eso mejora tu experiencia. Recuerda que lo importante es disfrutar de la experiencia y llegar en buenas condiciones.
Muchos viajeros incluso insertan días de descanso en ciudades interesantes (por ejemplo, aprovechar para conocer Oporto antes de empezar a caminar, o tomar un día libre en Pontevedra para hacer turismo). Estas pausas no cuentan como etapas pero alargan el total de días del viaje, algo a tener en cuenta si planificas tus vacaciones.
Por último, ten en cuenta que cada peregrino es diferente. Algunos prefieren retos deportivos y reducir días, otros priorizan conocer gente y lugares con calma. Lo bueno del Camino de Santiago en general es que no es una carrera: puedes adaptar las jornadas según te vayas sintiendo. Sobre la marcha, es común que peregrinos que iniciaron con un plan fijo terminen modificándolo — ya sea para esperar a unos amigos, para recuperarse de alguna ampolla o simplemente porque se enamoraron de tal pueblo y quisieron quedarse más tiempo. ¡Y todo eso está bien!.
El ambiente y la buena compañía en el Camino Portugués
Uno de los aspectos más entrañables del Camino Portugués es la camaradería que se vive entre los peregrinos. Al ser actualmente la segunda ruta con más afluencia de peregrinos, nunca te faltará buena compañía durante la travesía.
Esto es cierto prácticamente en cualquier época del año: incluso en invierno u otoño, siempre encontrarás otros caminantes en esta ruta relativamente sencilla y bien servida de albergues. La presencia constante de compañeros de viaje crea situaciones muy propicias para entablar amistades y compartir experiencias únicas.
Desde los primeros kilómetros, es común coincidir con otras personas que llevan tu mismo ritmo. Podrás conversar mientras caminas por senderos rurales o compartir un café en las pausas. La barrera del idioma rara vez es un problema: aquí se desarrolla una especie de lenguaje universal del peregrino basado en gestos, sonrisas y vivencias compartidas.
Además, la ruta portuguesa tiene la particularidad de unir dos países. Muchos peregrinos locales de Portugal se suman al camino, y al llegar a Galicia se juntan con más españoles y viajeros de todo el mundo, enriqueciendo la mezcla cultural.
De hecho, a partir de Redondela (Pontevedra), confluyen los caminantes que vienen por la costa con los del interior, aumentando la densidad de peregrinos en las últimas etapas. Esto quiere decir que conforme te acercas a Santiago, cada día habrá más compañeros de senda, dándole un aire muy festivo y comunitario a los kilómetros finales.
Es habitual formar pequeñas familias con gente que acabas de conocer pero con quien conectas al instante gracias a las vivencias compartidas día tras día. Esa sensación de comunidad es uno de los tesoros del Camino: apoyar y ser apoyado, escuchar y ser escuchado. En las etapas gallegas, por ejemplo, es típico coincidir con los mismos peregrinos todas las tardes al terminar la etapa, creando vínculos que a veces perduran más allá de la llegada a Santiago.
Por supuesto, cada persona puede elegir su grado de interacción. Si uno busca reflexión y soledad, el Camino también lo permite. Pero la hospitalidad y cercanía de la gente en esta ruta invitan a la conversación. Los vecinos de los pueblos tanto en Portugal como en Galicia suelen saludar al peregrino con un “Bom caminho!” o “¡Buen Camino!”, reforzando la sensación de acogida.





